Obras Maestras

Fotolibro Obras Maestras - Antonio Peres Rio - FotolibrosEspañoles

Si quisiéramos presentar este libro en términos básicos, diríamos que “Obras Maestras” es un libro en el cual Antonio Pérez Río nos muestra a personas que dirigen sus dispositivos electrónicos de captura hacia una obra de arte, con el fin de fotografiarlas.

Sin embargo, Antonio Pérez Río no es un hombre básico. Él no podría mostrarnos solo eso. Como buen investigador, ha tardado 4 años en decantar lo que sería la forma de representar uno de los fenómenos sociales que cada vez más están afectando a la cultura y al ser humano: la mediatización de las experiencias, la enajenación del individuo y la decadencia en las formas de la apreciación de las formas de la cultura misma.

 “Obras Maestras” presenta una reflexión profunda a través de imágenes, cuyo proceso de representación se lleva a cabo en un nivel simbólico, llevando al lector a cuestionar la transformación del ser humano en un “ciborg” que pretende trillar y engullir las pinturas realizadas por los que han sido reconocidos como los más grandes espíritus artísticos de todos los siglos.

Especial afán tienen estos seres “mitad humanos-mitad gadgets”, por seleccionar obras que han sido avaladas como piezas fundamentales del arte. Acá la primera paradoja. Han sido consideradas así en parte por la  reproductibilidad y masificación de su importancia y en parte porque ya es tiempo de Redes Sociales y Post verdad.

Para no caer en suposiciones, preferí hablar con el autor, quien hizo este trabajo viajando a Paris en sus vacaciones y fotografiando dentro del Museo Louvre, Él, muy amablemente ha respondido a nuestras preguntas sobre el libro:

Vilena Figueira: ¿En qué momento caíste en cuenta que el trabajo estaba no solamente en las personas y las situaciones engorrosas dentro del museo, sino en la relación entre estas, las obras de arte y los dispositivos de captura?.

Antonio Pérez Río: “En un primer momento me atrajo mucho el gesto de esas personas al fotografiar, la acción de sustituir la mirada directa por la mediación que supone un dispositivo digital. Con el paso del tiempo, las pantallas fueron cogiendo más protagonismo, pues las pantallas son el centro de la realidad y, por supuesto, las obras adquieren múltiples vidas en ellas. No solo muestran diferentes versiones de la pinturas -haciendo que cualquier posible canon de “obras maestras” salte por los aires-, sino que ofrecen nuevos contextos de lectura que desactivan la intención del autor -como en la visión de la matanza de Sardanápalo bajo la supervisión de Hello Kitty o en la visión del hombre del guante de Tiziano bajo la mirada de la Pantera Rosa-, permiten mantener al usuario en una placentera sensación de juego permanente -como en la visión del duque de Lennox con orejitas de conejo- o introducen el capitalismo en nuestra mirada -como en los anuncios que se suceden en tiempo real mientras fotografían con aplicaciones gratuitas, aunque eso suponga que el pobre Marsias esté esperando a ser desollado mientras nos asalta la publicidad de una película-. Las pantallas muestran cómo miramos y, también, cómo las fuerzas del mercado quieren que miremos. Por eso las protagonistas de las fotografías no son las personas, sino las obras y los dispositivos digitales, pues en ese encuentro se produce una fricción que me atrae poderosamente”. 

VF: Es innegable tu proceso de acercamiento físico al objeto y al sujeto. ¿Cómo fue ese proceso de aproximación a tu tema de investigación visual?.

APR: "Hay dos aproximaciones: una intelectual y otra física. Pasé un año escribiendo los textos del libro y profundizando en los temas a los que apuntaban mis imágenes. Este proceso transformó mi manera de plantear la escritura y de comprender lo que estaba viendo. Escribía en Madrid y fotografiaba en Paris, recorriendo el museo e infiltrándome en los grupos de turistas. Los visitantes del museo estaban demasiado ocupados tomando fotografías como para fijarse en otra persona que estaba detrás de ellos haciendo, aparentemente, lo mismo. No obstante, si percibía que alguna persona se sentía incómoda, no por el hecho de fotografiar, sino por mi extrema cercanía, me alejaba, pues no me gusta intimidar ni incomodar. Y si percibía una mirada de extrañeza, me hacía el despistado, que es algo que, desde pequeño, se me da muy bien” ...

“En cuanto a la técnica fotográfica, las fotografías están tomadas con una cámara réflex full frame, pues necesitaba una cámara de enfoque extremadamente rápido: el gesto de tomar una foto de una obra con un móvil dura, en muchas ocasiones, décimas de segundo, y ese era el momento que tenía que aprovechar para enfocar y fotografiar la pantalla del visitante en primer plano y componer con las formas y los colores del fondo. No bastaba con tomar una foto, sino con conseguir fotografías que muestren diferentes capas de lectura a un lector inteligente y que generen una experiencia estética en él. El tamaño del sensor de esta cámara también me permitía desenfocar el fondo de las imágenes, pues una premisa del trabajo es que las obras sólo viven en las pantallas y todo lo que no está en ellas es cada vez menos importante, se convierte en periferia, en un mero decorado.  Además, necesitaba lentes muy luminosas dada la escasa iluminación de las salas del museo. Por eso casi todas las fotografías están tomadas con un 35 mm 1.4 o un 50 mm. 1.4. Hay artistas a los que no le gusta hablar de la técnica. A mí no me importa: es parte del juego. Otra parte importante de la técnica era llevar calzado cómodo y snacks. Cada jornada en el museo caminaba en su interior entre 12 y 18 kilómetros. No me interesaba escenificar las fotografías, sino que fueran los visitantes y sus usos de la fotografía los que me guiaran en el proceso”.

VF: Spottorno y Foncuberta se mencionan en la hoja de presentación  en tu libro pero no logro descifrar el papel que ellos han jugado.

APR: “Jajaja…. En el libro hay varios guiños para que el lector atento vaya comprendiendo que el contenido del libro quizás no sea lo que él espera. En este caso, se trata de una pequeña broma que utiliza dos licencias eclesiásticas que se empleaban para autorizar los textos canónicos: el “nihil obstat” que otorgaba el censor y el “imprimatur” que firmaba el obispo. Hemos incluido ambas licencias, firmadas por Spottorno como censor y por Fontcuberta como obispo, autoridades de una iglesia imaginaria de la que mi obra, de forma también imaginaria, también forma parte. Carlos Spottorno es un referente a la hora de utilizar dispositivos aparentemente ortodoxos para incluir un contenido que subvierte su sentido, como hizo en The Pigs al plagiar el diseño de The Economist o en Wealth Management al imitar el formato de los folletos de la banca privada. Con “Obras Maestras” me apropio del formato clásico de los libros de “grandes éxitos” de los museos -imitando concretamente el diseño de un libro de 1951- para introducir un contenido que hace saltar por los aires el sentido de este tipo de libros. Respecto a Joan Fontcuberta, me interesa mucho el análisis que hace sobre los usos de la fotografía y sus obras, divertidas e inteligentes, son una especie de caballos de Troya que destruyen nuestras presunciones sobre la relación entre imagen y realidad. La huella de Fontcuberta se percibe en los textos, que son una parte fundamental del libro. Les pedimos permiso a ambos para incluir su firma y, como tienen sentido del humor, aceptaron. Y, de este modo, salvaron mi alma fotográfica para siempre”.  

A Antonio Pérez Río le conocí en Cali, Colombia, el día en que nos dio una charla sobre su obra. Enseguida que terminó, me acerqué y compré uno de los pocos ejemplares que tenía allí. Como coleccionista de libros, este lo voy a atesorar no solamente por la agudeza en su reflexión, sino porque estoy segura de que será un hit por una segunda paradoja que deberá cumplirse. En eso no creo que me equivoque.

Esa segunda paradoja que creo se cumplirá, es que este libro con seguridad será vendido en la tienda de recuerdos del mismísimo Louvre. Así se cerrará este acto irónico y reflexivo sobre el fenómeno de masas, el consumo y la circulación de las imágenes. Reposará en los anaqueles como un Caballo de Troya a punto de abrir las puertas.

El libro se presentó oficialmente este miércoles 10 de octubre, a las 8 de la noche en la Escuela LENS, en Madrid, España.


Texto de VILENA FIGUEIRA - Página web - vilenafigueira@yahoo.es


Datos y enlaces externos sobre este fotolibro.

Datos de Publicación

Autor: Antonio Pérez Río

Editorial: LENS Books

Diseño: Underbau

Traducción: Juana Adcock y Sophie Hugues

Preimpresión: Eduardo Nave

Impresión: Artes Gráficas Palermo

ISBN: 978-84-09-02911-2

País: España

Medidas: 17,5 x 24,3 cm

Número de Páginas: 120 páginas. 65 fotografías, Tapa dura. Encuadernación holandesa.

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Nota 1: Si deseas consultar este fotolibro contáctanos a info@dobleespacio.com