Sobre Illustrated People de Thomas Mailaender.

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Se podría definir el pensamiento fotográfico como el sistema de creencias y significados que soporta nuestra relación con la imagen fotográfica. Todo aquello que pensamos, creemos y/o sentimos cuando vemos o recordamos fotografías o imágenes que remiten a lo fotográfico. Este sistema forma una compleja estructura de sentidos, de formas de pensamiento. Uno de los ejemplos que permite dar cierta claridad a la noción de pensamiento fotográfico es el impacto que tuvo el descubrimiento en 1895 de los rayos X por Wilhelm Röntgen (premio nobel de física en 1901). Experimentando con tubos de vacío en su laboratorio, Röntgen notó cierta clase de radiación desconocida. Tras otros experimentos decidió someter una placa fotográfica a la acción de esta radiación usando la mano de su esposa  y descubriendo que de esta manera, usando estos rayos que denominó “X”, que era posible fotografiar la estructura ósea interna del cuerpo. Produjo así la primera radiografía, pero con ella lo que sucedió también fue la aparición de nuevas formas del pensamiento: la creencia de que es posible ver a través de los objetos sólidos y opacos, que es de hecho una forma de pensamiento hija de lo fotográfico. La visión de Superman no sería imaginada por el hombre sino 40 años después cuando en 1933 Jerry Siegel y Joe Shuster crean la primera versión del cómic. Pero lo que me parece elocuente es que la visión de Superman es en realidad una invención del pensamiento fotográfico; es decir el hecho que solamente hasta 1895, cuando se produjo este desarrollo de la fotografía, la humanidad haya podido imaginar que se puede ver a través de las paredes, y que sólo hasta ese momento esa forma de pensar o imaginar aparezca en nosotros, esto es lo que me parece un ejemplo elocuente del poder de esa compleja estructura de sentidos relativa a lo fotográfico. 

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En los últimos años ha habido en el campo de la creación fotográfica un suerte de boom del “fotolibro”, y creo que uno de los aspectos que realmente hacen excepcional a un fotolibro es cuando mediante este particular formato se logra tocar con contundencia fibras claves del pensamiento fotográfico. Este es en mi opinión el caso de Illustrated People de Thomas Mailaender, editado por RVB Books y Archive of Modern Conflict. Mailaender ha trabajado sobre el gigantesco archivo particular  inglés denominado “Archive of Modern Conflict” y realiza una suerte de performance al seleccionar de allí un conjunto de negativos y positivarlos sobre el cuerpo de modelos voluntarios usando una poderosa lámpara  de luz ultravioleta hasta lograr positivos legibles sobre sus pieles piel, para luego proceder a fotografiar crudamente los fragmentos de estos cuerpos que exhiben así las imágenes.

La primera fibra clave del pensamiento fotográfico que se toca en este proyecto es la capacidad de catarsis narrativa que es inherente a un conjunto de fotografías. Siempre que se suceden imágenes fotográficas una tras otra se despierta en nuestra mente un impulso diegético, una pulsión de construir historias, de relacionar esas imágenes en alguna estructura de sentido aún cuando dichas sucesión de imágenes no la tengan  necesariamente. El caso de este proyecto es particularmente atractivo porque se parte justamente de un archivo  que es a la vez todo y nada, es decir,  el “Archive of Modern Conflict”, que es un inmenso conjunto de fotografías tan grande y tan diverso que representa un océano entero de posibles narraciones distintas. Y para ello no hay mejor formato justamente que el fotolibro que, al ser en sí mismo y por definición una obligada sucesión de imágenes, en este caso particular logra una exitosa operación poética  que juega con ese impulso diegético, construyendo por el tipo de imágenes seleccionadas y por su forma de yuxtaponerlas un universo  que encuentra coherencia en su carácter perturbador, inquietante y extraordinario, todo ello a partir de ese océano sin forma que es el archivo original.

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La segunda fibra clave del pensamiento fotográfico que se toca en este proyecto es la matriz del índice como eje de lo fotográfico. El filosofo y lógico Charles Sanders Pierce trató de sistematizar y clasificar nuestro procesos de representación en su ciencia de los signos. Tratando de dilucidar la manera como representamos conceptos mediante signos, Pierce clasificó lo signos estudiando, ente otras, la manera como los signos se relacionan con el concepto representado. Pierce sugirió tres grupos de signos, a saber: las iconos, que representan algo imitando su forma externa o copiando su aspecto formal tal como lo hace la pintura o el dibujo figurativo, es decir que lo que conecta el signo con su objeto representado es solamente esta similitud formal; los índices que representan su objeto por una contigüidad física real y material como la huella y el zapato, o bien nuestro dedo índice en la escritura publica, es decir lo que conecta el signo con su objeto representado es este contacto físico; y finalmente los símbolos, que representan su objeto por una convención arbitrariamente adoptada como las palabras de la lengua en cuyo caso lo único que las conecta con aquello que representan es la convención del lenguaje, es decir nuestro acuerdo colectivo que hace que por ejemplo la palabra “casa” signifique se relacione con ese objeto;  durante todo el siglo XX esta clasificación de Pierce fue uno de los terrenos más fértiles para el análisis y la comprensión del pensamiento fotográfico, en la medida en que lo fotográfico tiene una fuerte relación con cada una de estas formas de representar. A finales del siglo XX y justo antes de la aparición de la fotografía digital, el índice y la huella como matriz de pensamiento de lo fotográfico tuvo un auge especial, notablemente en el contexto de proyectos artísticos que reflexionaban sobre lo fotográfico como huella. Con la revolución de lo digital en el siglo XXI la idea del índice y la huella perdió su fuerza en el pensamiento fotográfico y dejo de dominarlo, en la medida en que la manipulación digital hizo posible la creación de mundos fotográficos independientes físicamente del mundo real, del mundo de los objetos y del mundo físico. Hoy la fotografía transita por la representación de objetos que nunca han existido o nunca han sido producto de una huella física sobre la superficie sensible, y transita por lo virtual, por lo inmaterial, lo no físico, las redes, la nube y el ciberespacio. Podría decirse que el auge del fotolibro esta  particularmente determinado por ese mismo hecho, pues es uno de los pocos relictos en que la fotografía aún es presencia física, objeto real y tangible.

Al abordar el problema de la huella como fotolibro usando imágenes de archivo en el momento de la fotografía digital, son todos estos problemas claves del pensamiento fotográfico los que Illustrated People resuelve de una manera contundente y poderosa.

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El libro juega sobre la huella como eje del pensamiento fotográfico pero para poder hacerlo utiliza el objeto material, físico y real que no es dado por esencia: el cuerpo. Nada más real, objetual y físico para el ser humano que el cuerpo y lo que tiene contacto con él. La huella que deja el contacto físico real del negativo fotográfico por la acción del los rayos artificiales de la lampara UV sobre la piel es roja, como rojo es el material plástico y artificial que envuelve el libro en su presentación. La huella es cruda y ruda, pues ha hecho daño sobre la piel, como crudo y rudo es el estilo de flash frontal directo, cero maquillaje, encuadre agresivo y papel brillante que se ha usado para dar forma a las fotografías de esas huellas sobre esas pieles. En ese contexto este libro solo podría ser “sangrado”, expresión que podría en este caso  entenderse más allá de su diagramación y maquetación. Todo en ese libro es materialidad directa que se siente en la carne, desde la selección de fotografías de enfermos de cáncer, eventos violentos o cuerpos de prostitutas encadenadas hasta su concreción en el único cuerpo material que queda para la fotografía: el fotolibro.

GUILLERMO SANTOS.


Datos y enlaces externos sobre este fotolibro.

Datos de Publicación

Autor: Tomas Mailaender
www.thomasmailaender.com

Imagenes de Archivo
AMC

22X32cm
Soft cover
128 paginas
25 Fotografías
57 imagenes de archivo
ISBN 979-10-90306-32-5