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El libro me lo regaló un amigo, lo consiguió en un viaje que hizo con su familia a Lima, en ese momento a los dos nos movía la ilusión de hacer libros y estábamos interesados en conocer publicaciones que nos sirvieran de material de estudio para nuestros futuros proyectos, sin embargo, yo estaba inconforme porque la mayoría de publicaciones con las que contábamos estaban producidas fuera del continente y necesitaba saber qué podía tener de diferente un libro de nuestra región. En ese sentido, POLICÍA DEL PERÚ, publicado por una editorial latinoamericana (KWY), era ese buen café después de un almuerzo con el que no quedas a gusto. 

Ahora que he tenido la oportunidad de estudiar el libro y después de haber comparado con otras publicaciones, puedo decir que los libros a los que pude acceder en ese momento  contenían unos proyectos increíbles, la producción era impecable y la secuencia proponía nuevas narrativas, pero como objetos eran todos muy similares y no encontraba en ellos un elemento que me permitiera profundizar en mi experiencia de lectura. Por otro lado, POLICÍA DEL PERÚ proponía un nuevo terreno de discusión en el que el diseño no se limitaba a la parte gráfica, sino que además se convertía en estructura de todo el proyecto sin ser necesariamente el elemento principal del libro. En palabras de Ulises Carrión:

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Nada ni nadie existe aisladamente: todo es elemento de una estructura. Toda estructura es a su vez elemento de otra estructura. Todo lo que existe son estructuras.

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Comprender algo es comprender la estructura de que forma parte y/o los elementos que forman la estructura que ese algo es. Un libro está formado de diversos elementos, uno de los cuales puede ser un texto. Un texto que forma parte de un libro no es necesariamente la Parte esencial o más importante del libro.

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Con POLICÍA DEL PERÚ pude deducir que no todos los fotolibros son libros, si pensamos en la concepción tradicional del objeto: un conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen (según la RAE, que en esta ocasión no falló a la hora de poner en palabras el imaginario colectivo). A veces los fotolibros son también expedientes criminales o documentos de juzgado, contienen imágenes que viajan de lo específico a lo general, del archivo de familia a screenshots de noticieros de TV. Este fotolibro propicia en el lector una serie de gestos que guardan implícita la narrativa del proyecto fotográfico. La forma de este objeto es complemento de unas imágenes que transitan entre lo privado y lo público y de una narrativa que insinúa restricción; entre los dos elementos comunican una figura que nunca está presente, la del policía.

Este policía de POLICÍA DEL PERÚ, no es un policía regordete con macana que recorre las ciudades en su patrulla porque tiene a cargo resguardar la seguridad de los ciudadanos, este policía es un estado mental, una fuerza invisible dispuesta a restringir situaciones que aparentemente se salen de la normalidad, situaciones de la vida cotidiana en diferentes lugares del planeta pero que impregnadas de violencia resultan ser una completa anomalía.

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Aquí un ejemplo a tener en cuenta: pese a tener una tirada aparentemente corta (100 copias) el libro está muy bien logrado, los colores de impresión y la calidad del encuadernado, aunque muy sencillo en su elaboración, es más que adecuada. Es también un llamado de atención para que algunos colegas dejen de andar vendiendo libros a medio terminar, este tipo de publicaciones funcionan en tanto la materialidad y el contenido sumen a la experiencia del lector, en lugar de entorpecerla. Nada más molesto que no poder leer un libro porque se cierra a cada momento, sentir que se despegan las páginas del lomo al abrirlo, o encontrar que las dos partes de una imagen a doble página no coinciden. En cambio da gusto encontrar que el objeto está pensado para complementar la narrativa, que la decisión sobre el encuadernado no fue aleatoria y que la elección del papel le añade textura a la historia. Esta breve lista me hace caer en cuenta de que son varios los aspectos que podría mencionar, tanto buenos como malos, sumo a mis tareas la de complementarla y con suerte compartirla en este dobleespacio en el futuro.

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Ahora pienso que reseñar un libro de este tipo, cuando en realidad no puedes poner en palabras lo que te gusta de él, supone un despropósito. Tampoco hubiera querido contarles la secuencia del libro porque sería como arruinar una película contando que el protagonista muere al final, quise tomar el camino de reseñar lo que para mí fue más significativo del libro en el momento de mi vida en el que me encontré con él, uno no lee el mismo libro dos veces. Parece entonces que no todo se puede describir y que se hace complejo hablar de un libro cuando el objeto en sí mismo es una propuesta a la experiencia de lectura. Si estas palabras resultan un fraude para el lector, con gusto le presto el libro para que lo estudie y discutamos al respecto, con la esperanza de que encuentre en él el mismo gusto que yo.

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Nota: Con este texto doy paso a la discusión, soy sincero porque quiero aportar en la construcción de un público para el que las imágenes no sean un lenguaje sin traducción. 


ALEJANDRO MORENO - daamorenoma@gmail.com - instagram


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Datos de Publicación

Autor: Fernando Fujimoto

Editorial: KYW

Jacques Ranciere

ISBN: 978-612-00-2210-8

PAÍS: Lima, 2016.

Edición y diseño: Fernando Fujimoto.

Medidas: 28x20 cm.

Número de páginas: 34

Tapa blanda con sobre.

Primera edición de 100 ejemplares numerados (AGOTADO).

Nota: Este fotolibro en Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com

El libro de la selva - Una reseña subjetiva

La primera vez que escuché hablar de “El Libro de la Selva” de Yann Gross fue el 27 de Febrero de 2016. Un tristemente célebre fotógrafo uruguayo estaba dictando un taller sobre proyectos de fotografía del que participaba.  Eran tres días intensos y dentro de los cuales había un espacio para la revisión de portafolios y retroalimentación por parte de dicho personaje.

  (El Libro de la Selva por Yann Gross)

(El Libro de la Selva por Yann Gross)

Llegó mi turno, le mostré una serie de fotografías que había tomado tres meses atrás en el Amazonas en el marco de #20fotógrafos.  Eran fotos que hablan sobre el mito del delfín rosado y de las cuales yo me sentía muy orgulloso.  Las vio y al cabo de pocos segundos me dijo: “no me gusta, no sirve, no funciona. Mi consejo es que debes volver al Amazonas y empezar de nuevo.”  Dentro de mi asombro y orgullo herido, le pregunté qué era lo que no le gustaba.  Y me dijo: “no estás lo suficientemente cerca”.  Saqué fotos que en edición había dejado por fuera y empezaba a preguntarle si esta o aquella foto eran aquello a lo que él hacia referencia de estar cerca.  Y el repetía “No” cada vez que sacaba una foto nueva.   Al borde de perder la paciencia, le pedí que me mostrará un ejemplo sobre qué era estar cerca.

  (Estas eran de las pocas fotos disponibles que pude ver en la página de Yann  Gross ese día)

(Estas eran de las pocas fotos disponibles que pude ver en la página de Yann  Gross ese día)

Desde ese momento, cada tanto realizaba búsquedas en Internet, me intrigaba ese proyecto realizado en el Amazonas y del cuál muchas personas me seguían hablando pero que no lograba encontrarlo.  Libro que no pude tener en mis manos si no hasta mucho tiempo después.  Lo primero que se me vino a la cabeza cuando lo vi fue que parecía una biblia.

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Yann Gross materializa este proyecto como un libro de 232 páginas, con dos tipos de papel y 107 fotografías a color en el cual logran abstraer y llevarnos de viaje a través del complejo concepto contemporáneo del Amazonas.  Y lo hace a mi parecer, de una manera poética sin caer en clichés y mucho menos con una mirada colonizante sobre el tema.

  Gráfico 1 - Realización Juan Arias

Gráfico 1 - Realización Juan Arias

  Gráfico 2 - Realización Juan Arias

Gráfico 2 - Realización Juan Arias

Yann Gross durante más de 9 años hizo múltiples viajes desde su natal Suiza al Amazonas por períodos de varias semanas donde se internaba en ese territorio enigmático que hace parte del imaginario colectivo de muchos.  La ruta de su viaje la marcó un libro sobre los trayectos realizados en el pasado por un expedicionario llamado Francisco de Orellana.

Esta inmersión profunda le permitió lograr, lo que para mi es lo que más me gusta de este libro y es poder ver el salvajismo de nuestra existencia humana.  Y no sobre una mirada uni-direccional sobre el Amazonas sino en cambio, como uno de los textos del libro lo menciona a la perfección, como “un espejismo que responde a otro espejismo”.  Las micro-historias contadas por Yann Gross en su libro terminan hablando de ese aspecto macro de lo que significa un mundo globalizado y en el cual cada cultura asume y adopta imaginarios.  Y donde cada lugar construye y busca a su manera mantener su identidad.  Y donde la duda surge como una alucinación que nos desconecta de la realidad y nos pregunta sobre qué es correcto/incorrecto, justo/injusto, moral/inmoral, etc. Donde el Amazonas como metáfora puede representar ese paraíso perdido o infierno verde de nuestra realidad exterior/interior.

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Por último, este libro para mi es una lección sobre la mirada del fotógrafo desde varios aspectos.  Por un lado la disciplina , representada entre otros por la frecuencia de sus viajes y por el índice con la descripción exacta y nombre de cada uno de los retratados, que ya es un característica que repite Yann Gross en otros libros como Horizonville.

Está también  la paciencia, dedicación y honestidad que da hacer las cosas con tiempo y profundidad.  No con los afanes propios del circuito fotográfico.  Eso se ve en sus fotos, especialmente en los retratos donde la cercanía es indudable entre el fotógrafo y el retratado.  



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Datos de Publicación

Autor: Yann Gross

Textos: Arnaud Robert, Daniel Munduruku, Yann Gross.

Tamaño: 170×225 mm

Editorial: RM
 

Diseño: Régis Tosetti & Simon Palmieri

Páginas: 232
 

ISBN: 978-1-59711-382-3(ENG), 978-2-330-06829-5(FR), 978-84-16282-66-1(ESP)

Donde comprar:

En Bogotá: Librería Fondo de cultura económica

Fin del mundo

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Un libro es un viaje. Fin del Mundo también. En este, el lector navega por aguas de imaginación y terrenos de realidad que solo la fotografía permite. Va y viene, como una ola que oscila entre lo que sabemos y lo que creemos. Una que marea y arrulla a la vez.

El fotolibro con fotografías de Nicolás Janowski y edición de Martín Bollati y Verónica Fieras, publicado por Chacho, es un recordatorio permanente de esta línea tenue que combina los mundos de la experiencia y la Historia.

Fin del Mundo, recrea el imaginario histórico asociado a Tierra del Fuego como un lugar-límite, la última frontera de la civilización anclada en el extremo austral de la tierra habitable. El libro es un viaje a descubrir a ese último hombre que la habitó, al tiempo que se encuentra con sí mismo y sus misterios.

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Al principio son olas y olas, páginas y páginas entre un azul celeste y un azul petróleo; entre un azul cielo y un azul glaciar. Un azul tenue que intenta sacar sus tintes pero que se lo devora el papel y su gramaje.

Las burbujas y brillos que vemos en pantalla, aquí se pierden entre el vacío y el horizonte del papel. El agua y el aire convertidos en un solo mar.

Este comienzo azul es un gesto de editor.

¿Para qué decir lo mismo tanta veces? Precisamente, para marcar el ritmo de la narrativa desde las primeras horas recorridas. Navegar se hace preciso cuando se pasa de ola en ola, de hoja en hoja. 

Somos lectores y somos marineros.

Esta es la primera indicación. La segunda, son los fragmentos de las bitácoras de viajes como si fueran cartas de navegación: lo que es el azul a la alta mar, es oscuro al continente. También lo es al puerto y a las primeras estaciones: el encuentro con lo salvaje y lo hambriento. Con el frío y la soledad. El hielo y la lanza.

Una vista onírica al paisaje y a los últimos seres que habitaron esta tierra. También al fuego. También al rojo.

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¿Y si cambiáramos el rumbo y leyéramos el libro de atrás para adelante?

El fin del mundo, a fin de cuentas, es el principio.


Santiago Escobar Jaramillo - santiagoescobarjaramillo@gmail.com - www.instagram.com/escobart


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Datos de Publicación

Autor: Nicolas Janowski

Concepto y Diseño: Verónica Fieiras & Martín Bollati

Edición: Verónica Fieiras, Martín Bollati & Nicolas Janowski

Preimpresión: La Troupe

ImpresiónGrafilur Arte Gráfico


Tamaño: 165 mm x 240 mm
 

Páginas: 111
 

Papel: Munken Lynx 120 gr - Translucent de 100 gr

Publicado por: CHACO

Este libro ha sido publicado con el apoyo de Kursala, Universidad de Cádiz.

Donde comprar:

CHACOBOOKS

En Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com

¿Si “este cuerpo no es mío”, entonces de quién es?

Este cuerpo no es mío

Fotos que estaban destinadas a desaparecer en el archivo de un centro de estética, son rescatadas para hablar de mujer, cuerpo y modificación.

¿Cómo se piensa el cuerpo?, es una pregunta que me formulo desde hace años. ¿Cómo esas múltiples maneras de pensarlo, hacen que yo me relacione con el mío?. El libro de Paula López Droguett me invita a profundizar en esos cuestionamientos, con su fotolibro “Este cuerpo no es mío”.

Este cuerpo no es mío

Son 36 fotografías de cuerpos femeninos antes y después de un proceso operatorio, cuerpos marcados que dejan ver los rastros de su transformación. Son imágenes crudas, cuerpos narrados desde la necesidad de perfección.

Desde mi lectura personal, pienso en las mujeres protagonistas de las imágenes, en sus motivaciones, en su necesidad de modificar su cuerpo. Quiero entender más, pero solo existen un párrafo al final. Sin embargo el libro es toda una narrativa visual.

Tocar la piel en una página.

Pienso que podría ver estas imágenes en internet y no me invitarían al análisis, y es ahí donde el fotolibro se vuelve un formato que lleva  a profundizar. Al ‘scrollear’ me pierdo en un mundo de imágenes, pero cuando el libro llega a mis manos, desacelero mi afán de comprensión… Y empiezo a observar detenidamente, a analizar y  tocar.

El tacto es fundamental en la comprensión del proyecto: La portada es suave y sin brillo, el papel es delicado, y no todas las páginas tienen la misma textura. Entre cuerpo y cuerpo, hay hojas con dobleces marcados que se pueden hacer, deshacer y combinar.

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Así, terminé jugando con los cuerpos y entendí que me apropié del libro.

Si los cuerpos no pertenecen a estas mujeres. Paula hace que el espectador se adueñe de ellos.


Paola Rojas H. - paola.rojashu@gmail.com - www.instagram.com/paolarojash


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Datos de Publicación

Autora: Paula Lopez Droguett

Autopublicado

Editores: 1621 Editores.

Impresión: Chile por Salesianos Impresores S.A.

Alto: 25cm - Ancho: 18cm Número de páginas: 36.

RPI: 248531

Donde comprar:

En México: HYDRA

En Argentina: TURMA

En Chile: FLACH GALERÍA o con la autora.

En Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com

CABESTRO

dobleespacio cabestro

Un bloque en la penumbra, áspera, rugosa,
piedra rota, tallada, sola, desolada, pesada, flotante, inmóvil.
Le abre paso un hombre de espaldas
con su tatuaje, sus huesos, sus golpes y sus marcas al sol,
el adoquín desgastado que se hunde, que se pierde
rodeado de losas en tierra firme,
la sombra dividida, un tablero, una señal, un aparato de vigilancia?
 

CABESTRO: Cuerda que se ata al cuello o a la cabeza del caballo para conducirlo o asegurarlo. También llamado cabresto como bien lo menciona la canción del venezolano Simón Díaz.

La cámara vigilante, se fija en las tapias
parece asignada, estacionada,
el sol erguido en las alcantarillas
se sobrepone a sus pasos, a sus acciones,
suerte de hombres llevados a vivir en el cemento
cuántas cosas suceden a estas cabezas bajas,
la piel se endurece, se quiebra,
así comienzan sus otras vidas.

Carol Caicedo Cabestro

El niño cruza la barrera y el grafiti
“cualquiera que sea la pregunta la respuesta es amor”
camino, vuelo por la plaza
hostil, inerte,
el espacio que es a la vez tiempo,
escenario, despojo y lamento personal
un silencio incómodo
que retrasa la resistencia
se acumula y se instala.

Carol Caicedo Cabestro

Piel abarrotada por sombras,
son mapas,
líneas que envuelven sus propias situaciones,
sus vínculos construidos al aire,
el espacio pasa a servirle a la realidad,
es fuente de uso.

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Cuál es el destino de la sombra?
si no cumple las expectativas
se vuelve precipicio sistemático
control externo o propio?
Qué determina el estado de no pertenencia?
el bloque mudo y opresor reaparece,
el silencio contribuye a la reproducción
cristaliza y naturaliza los límites.

Carol Caicedo Cabestro

Hay simultáneas del agua
escasa, melancólica, accidentada,
a pesar de que pueda correr
en ocasiones se estanca,
sigue un hilo ausente y solitario
paralelo a la ansiedad
y a la tensión del tiempo libre
a los recuerdos vagos.

Carol Caicedo Cabestro

Ahogado y abrumado
en el misterio apacible
todo lo que veo y siento
aún crece en mi memoria
sigo asomado al abismo
abismo de tierra, abismo de agua
al pasado fresco
que recorro cada mañana
muy cerca a otros como yo.

Carol Caicedo Cabestro

LILIANA AHUMADA. - olor.atinta@gmail.com


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Datos de Publicación

Autora: Carol Caicedo

Edición: Carol Caicedo y Gonzalo Golpe

Diseño: Marina Meyer

Preimpresión: La troupe

Impreso por: Artes Gráficas Palermo

ISBN: 978-84-697-6435-0

荒木経惟 Araki Nobuyoshi, Sentimental Journey, Winter Journey (1991)

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“Gonna take a sentimental journey
Gonna set my heart at ease
Gonna make a sentimental journey
To renew old memories”

Bud Green (1944), Sentimental Journey.

Sentimental Journey: Winter Trip, es un libro de 1991 de Nobuyoshi Araki. Es importante resaltar que es un diario visual de su esposa, y éste como muchos de sus fotolibros se puede poner al mismo nivel simbólico de sus diarios de comida, su colección de flores y juguetes de plástico, o de sus múltiples caminatas por las caóticas calles de Kabukicho. Es una exploración taxonómica (clasificación artificial) de la realidad a partir del reconocimiento de un sistema de almacenamiento y recuperación de momentos. Visto de otra manera son las cosas que le llaman a atención y éste las captura y las clasifica en diferentes proyectos, siendo los más personales los Sentimental Journey, por ejemplo: Yoko, su gato, aspectos cotidianos de la vida de pareja.

La fotografía siempre ha tenido una relación muy estrecha con las ciencias y muchos fotógrafos todavía utilizan esta cualidad para mostrar la realidad pero se tiene que entender que el hecho de “captar” la realidad, lo que verdaderamente se hace es crear múltiples realidades y visiones. Didi-Huberman es muy elocuente al decirlo.

“Ciertamente, no existe una sola imagen que no implique, simultáneamente, miradas, gestos y pensamientos. Dependiendo de la situación, las miradas pueden ser ciegas o penetrantes; los gestos, brutales o delicados; los pensamientos, inadecuados o sublimes. Pero, sea como sea, no existe tal cosa como una imagen que sea pura visión, absoluto pensamiento o simple manipulación. Es especialmente absurdo intentar descalificar algunas imágenes bajo el argumento de que aparentemente han sido “manipuladas”. Todas las imágenes del mundo son el resultado de una manipulación, de un esfuerzo voluntario en el que interviene la mano del hombre (incluso cuando esta sea un artefacto mecánico). (…) La cuestión es, más bien, cómo determinar, cada vez, en cada imagen, qué es lo que la mano ha hecho exactamente, cómo lo ha hecho y para qué. con qué propósito tuvo lugar la manipulación. Para bien o para mal, usamos nuestras manos, asestamos golpes o acariciamos, construimos o destruimos, damos o tomamos. Frente a cada imagen, lo que deberíamos preguntarnos es cómo (nos) mira, cómo (nos) piensa y cómo (nos) toca a la vez.”

 Araki no solo ha creado a través de su taxonomía de las cosas una forma de entender el mundo sino que también una forma de relacionarse con éste y un lenguaje muy particular con el cual se expresa. Su viaje emocional, es uno visto a través del lente, capturado en papel y convertido en monumento, en libro(monumento entendido como recuerdo, ofrenda votiva). El libro tiene la capacidad de volvernos a llevar a momentos felices y dolorosos. En el caso del libro de Araki, por sus características de diario, tanto por las imágenes secuenciadas linealmente como las fechas impresas y hasta por los comentarios que éste hace,  logra que nos transportemos a una experiencia o como diría la canción Sentimental Journey a renovar viejas memorias o en una traducción más libre, a revivir. Revivir la experiencia de la enfermedad y muerte de Yoko, la esposa de Araki.

Esta edición de Sentimental Journey: Winter Trip, del 2009 tiene un elemento adicional y es la introducción 22 fotos del primer Sentimental Journey. Esta reedición de la editorial Shinchosha, ayuda a los nuevos lectores a conectar dos momentos fotográficamente importantes en la vida de Araki. El matrimonio y la muerte de Yoko, su esposa. Una de las temáticas más constantes de la fotografía japonesa es de del Eros, que muchas veces se asocia con la sexualidad o el amor y con Tánatos, la muerte.

La primera imagen del libro es un retrato matrimonial le sigue un texto de Araki escrito en rojo que habla obviamente del amor pero éste tiene un gran amor que es la fotografía y no pierde la oportunidad para hablar sobre el sentido de ésta y además nos invita a disfrutar de su obra más personal, el diario de Yoko.  

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Si bien son dos historias o si se quiere un preludio y un réquiem, cada una tiene un tono diferente por la diferencia de casi 20 años que separan los dos proyectos fotográficos. Los personajes son los mismos, sin embargo, la forma en que se aborda es diferente, la energía sexual se percibe como característica principal del preludio, Eros domina.

Las imágenes de la luna de miel, son fotos predominante lavadas a comparación de las de la muerte de Yoko, que son todo lo contrario. Una imagen que es particularmente fuerte  es la imagen de Yoko en posición fetal dormida en medio del agua,  esta fotografía se caracteriza entre otras cosas porque no esta mirando la cámara desafiantemente, retando al fotógrafo a seguir en su labor o a detenerse. Agotada quizá por alguna caminata o por la exigente sesión de fotos, Yoko se rinde al cansancio y duerme. 

El insaciable monstruo fotográfico que es Araki recuerda también la imagen de Hokusai llamada Tako to ama que puede traducirse como el pulpo y la chica del mar. En cuyo grabado un pulpo con sus diferentes tentáculos intenta estar omnipresente en el cuerpo de una chica, asimismo el fotógrafo quiere estar con su cámara por todas partes en Yoko. Le hace el amor con la cámara, un tentáculo más(¿?).

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La falta de retratos tomados por Araki en el réquiem en comparación con la luna de miel es desconcertante, hay retratos tomados por terceros como en el caso de varias fotos que le toman a Araki en el funeral y fotos antes tomadas por el mismo fotógrafo de Yoko, sin embargo, los únicos retratos de esta parte del libro corresponden a momentos antes de conocerse la enfermedad de ésta.

Sombras, manos, flores y objetos inanimados. Conscientemente el autor parece eludir el rostro de la muerte, le da cara a través de la imagen de cartón que se encuentra en uno de sus recorridos de su casa al hospital, le da rostro a través de fotografías pasadas. Es quizá la única forma que encuentra éste de huir de la muerte. Araki con la calidad de la permanencia que tiene la fotografía hace de su amor algo inmortal y bello. Es igualmente su forma de duelo.

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En una de las fotografías fínales del réquiem Araki fotografía  un hueso del cuello (¿?) Los restos humanos que generalmente tienden a estar escondidos, enterrados en este caso son exhibidos, celebrados como la presencia de Yoko. El mismo Araki comenta que el hueso se parece a la cabeza de su gato, de esta manera no solo introduce algo de humor sino que unifica todas las cosas que considera más cercanas a él.

En vez del objeto de la inevitable muerte que pueden ser tumbas, estatuas, figuras tridimensionales que erigimos a la memoria de las personas. Los libros de igual manera son recordatorios de eventos, huellas de luz. Araki logra capturar y sintetizar su amor por una persona usando un medio como el fotolibro. un monumento que sirve para esconder pero al mismo tiempo para visibilizar. En el caso de Sentimental Journey: Winter Trip una historia de amor universal.

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LEONARDO CARO CATAÑO. - kardios@gmail.com - INVERSA EDITORES


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Datos de Publicación

Autor: Araki Nobuyoshi

Editor: Shinchosha Company

Idioma: Japones.

Número de páginas: 124.

ISBN 978-4103800019

La Batea

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En 2011 Stephen Ferry  realiza una fotografía a orillas del Rio Palo en Caloto, Cauca,  Colombia. En ella, un hombre realiza un movimiento casi hipnótico con su batea en búsqueda de oro. Una búsqueda ancestral que también realizaron indígenas y colonizadores, y de la cual ha emergido oro, pero también violencia, desigualdad y disputa territorial entre todos los actores del conflicto armado interno Colombiano.

El tema de la minería no es un tema nuevo ni para Stephen, ni tan poco para Elizabeth Ferry, su hermana, quienes desde la fotografía y la antropología respectivamente, han abordado este tema desde hace ya varios años. En el Caso de Stephen su trabajo sobre el tema de las minas realizado bajo el nombre de I Am Rich Potosí exploró la cultura de los mineros quechuas de Potosí.

En este nuevo trabajo publicado bajo el nombre de La Batea se entrelazan un trabajo periodístico y un trabajo fotográfico. Ese dialogo constante se evidencia de manera directa entre texto e imagen. Una tensión persistente entre aquellos autores que realizan fotolibros en el contexto contemporáneo. De manera inicial cuando el lector se enfrenta a esta publicación se evidencian elementos que aluden a las características de lo que se denomina contemporáneamente como Fotolibro. Por un lado tenemos el formato y materialidad del libro mismo, su tamaño concebido por los diseñadores para asemejar una libreta de viaje, el color de las hojas que evade el blanco puro y el cual se asemeja mas a un color amarillento, así como la textura de su cubierta, hacen una referencia directa a la tierra misma. Y como si fuera poco, de ese color tierra de la portada emerge una incrustación en oro de 22 quilates en el centro de la batea misma.

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Estas decisiones de los autores realizadas de manera conjunta con un equipo de diseñadores y de impresores, nos hablan del pensamiento del libro como objeto y su relación con la temática desarrollada. Esto para mi lo posiciona dentro del ámbito del Fotolibro contemporáneo. Sin embargo, al interior la historia es muy diferente. El libro posee una estructura capitular, desglosada minuciosamente pagina a pagina en un índice de contenido al iniciar el libro. El desarrollo de cada uno de estos capítulos inicia con textos que oscilan entre lo informativo, lo descriptivo y lo experiencial.

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Estos textos que preceden a las imágenes se suman a los pie de pagina que acompañan  a cada una de ellas, indicando descripción del objeto o de la acción, lugar donde se tomó la foto y año en que fue tomada. Estas características me sitúan en un lugar alejado del Fotolibro y me llevan a referencias editoriales mas cercanas al periodismo o documentalismo clásico. Lo anterior por supuesto no resta valor al enorme trabajo realizado por Stephen y Elizabeth, únicamente se intenta reflexionar sobre las características propias del Fotolibro contemporáneo.

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En una conversación sostenida con Stephen en Diciembre de 2017, dialogamos sobre este punto en particular. Planteábamos la dificultad de catalogar esta publicación y debatíamos sobre el hecho de nombrar La Batea como Fotolibro. La respuesta de Stephen explicaba las decisiones tomadas:

“En un tema como este donde los detalles importan tanto, tratamos de ser lo mas sintéticos posible, pero que las imágenes estén acompañadas de texto y viceversa, nos pareció muy importante. La gente en Yolombó, por ejemplo, que abrieron sus puertas y nos recibieron, para ellos no sería suficiente que haya sido un ensayo fotográfico y en un tema como este que es tan polarizado, con tantos preconceptos y prejuicios, ciertas fotografías pueden terminar siendo sentimentales o clichés si no hay una información que la acompañe. 

 (…)Nosotros hicimos lo que pensábamos necesario para relatar lo que queríamos relatar, y que esa estructura “clásica” ayudará a eso. Nosotros simplemente aceptamos que iba a haber esa tensión e incluso nos gusta que sea hibrido y que no sea fácil de clasificar”

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Además de lo anterior hay un punto importante a la hora de revisar esta publicación y es la secuenciación fotográfica. Al iniciar la lectura parece existir una secuenciación que narra de manera cronológica un problema específico en algunos lugares de Colombia. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Si bien en algunos capítulos las imágenes se organizan de una manera temporal,  en muchas otras ocasiones oscilan entre los años 2008 y 2017. Su estructura narrativa se desenvuelve principalmente desde otro aspecto, un retrato que conecta con comunidades indígenas contemplando su patrimonio detrás de un vidrio ajeno y una pequeña secuencia de una familia de la comunidad indígena nasa del cabildo de Huellas (Caloto) buscando oro en la ribera del río Palo, inicia esta narrativa. Después de esto, múltiples imágenes de van desde los detalles del proceso extractivo, hasta las problemáticas sociales que el mismo conlleva. Dos imágenes de “La Gigantona” sirven como bisagra a lo que parece ser un problema que, lejos de solucionarse, ofrece un esperanzador futuro, ejemplarizado  en manos de Elisa Trespalacios, una mujer orfebre en Mompox.

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Al margen de la discusión sobre si La Batea es o no un Fotolibro, y entendiendo la decisión implícita por parte de los autores de colocar esta publicación en el delgado  limite de la reportería gráfica y las narrativas fotográficas, es indudable que este trabajo contempla una investigación histórica y profunda sobre un escenario que se encuentra palpable en la realidad nacional. Un ejemplo de ello es enterarnos que hace pocos días Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) entregó a la Sociedad de Activos Especiales 100.166 gramos de oro, que corresponderían a un poco más de 100 kilos. Suponiendo que este oro fuera de la menor calidad, 14 quilates, el valor aproximado sería 7 mil millones de pesos (fuente). Este pequeño ejemplo podría ayudarnos a entender el oro en el futuro como símbolo de paz y reconciliación y no como “oro de conflicto”, como se le llamó hace algunos años en nuestro país.

Por ultimo vale resaltar la decisión de los autores al realizar esta publicación en Colombia, no solo con Icono Editorial SAS, sino en términos de producción en general. La realización de estos proyectos enriquecen el panorama editorial fotográfico local y suman a los esfuerzos realizados en trabajos publicados en editoriales colombianas como Mesa estándar, Salvaje, La silueta, Jardín publicaciones, Inversa Editores, Editorial libros mojados y Croma taller visual, entre otros.


JON F. ESPITIA B. - jonfotografiaco@gmail.com - info@dobleespacio.com 


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Datos de Publicación

Autor: Stephen Ferry  - Elizabeth Ferry www.stephenferry.com www.elizabeth-ferry.com

Editorial:
Icono Editorial SAS www.iconoeditorial.com

Consultoria editorial, de preprensa y procesos gráficos: Diego Amaral.

Edición:
Gustavo Mauricio García Arenas y Constanza Vieira

Impresión:
Panamericana Formas e Impresos S.A. www.panamericanafei.com.co

Alto: 24cm - Ancho: 13cm Número de páginas: 197.

ISBN 978-958-8461-95-3

Donde comprar:

Ojo Rojo Fabrica Visual

Libreria Nacional

Icono Editorial

Al otro lado.

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Entre muchos conceptos aprendidos o reconocidos en la escuela recuerdo particularmente los conceptos de límite y de frontera. Maravilloso me parecía como la frontera superaba el concepto de límite, podían convivir, casi uno dependía del otro, pero la frontera de alguna manera se atreve más, se arriesga a ser varias cosas e inclusive se arriesga a no ser nada. El límite se presenta como una simple línea que separa dos territorios, la frontera vive en la periferia, en ese espacio que se constituye como una convención o como un acuerdo, realmente no tiene una línea que defina su final, inicia en el límite y crece bidireccionalmente sin llegar a una línea claramente definida. El límite me parecía súper interesante, ¿cómo pasar una línea y estar en otro lado? Regularmente no hay mayor diferencia entre un lado y el otro y esta ambigüedad configura la frontera.

Al otro lado es un fotolibro del ecuatoriano Misha Vallejo que se mueve en una triple frontera entre la fotografía, el documental y el arte. Narra en los detalles la cotidianidad de Puerto Nuevo, un caserío del lado ecuatoriano en la frontera entre Ecuador y Colombia, poblado en su mayoría por colombianos que se han desplazado ante las circunstancias sociopolíticas del país y que seguramente al otro lado, al lado colombiano, llegaron desplazados por estas condiciones en búsqueda de mejores horizontes, de mejores espacios de vida. “No parece Ecuador, no parece Colombia, es como un limbo, casi” decía Misha cuando iniciamos una conversación al respecto de este lugar. Fue fundado en 2001 por colombianos desplazados, con una presencia mínima del Estado, con un pozo petrolero en medio del caserío, con tres soldados del ejército ecuatoriano que llegan cada quince días acompañando la repartición del gas. Cuenta con un presidente que representa al poder ejecutivo, don Juan. La frontera es casi tierra de nadie, de las petroleras, de los actores del conflicto, de las personas que a pesar de su condición migratoria llegan para quedarse el tiempo que sea necesario; sus casas precarias están cargadas de sí mismos, de su historia, de su colombianidad.

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Misha, un joven quiteño, inquieto por el concepto de frontera encuentra en las noticias de las fumigaciones a los cultivos de coca en el lado colombiano una oportunidad para abordar este fenómeno en un lugar particular. Llega a este territorio, hasta ahora desconocido, en el que encuentra a un grupo de colonos que van tras otro de estos “dorados” prometedores que se derrumban y reconstruyen, un sueño que pasa al otro lado. Personajes como “La Paisa”, de quien me hablaba Misha me hace pensar en historias de personas o grupos que se han desplazado por el territorio colombiano por diversas situaciones, huyendo de condiciones de violencia de diferentes tipos como la política o económica, en general buscando mejores oportunidades, tierra para cultivar, empleo o posibilidades de negocio, siempre con la promesa de mejores condiciones. Como nómadas que buscan la tierra prometida, ellos cargan pocas pertenencias, cosas para sobrevivir, pero que los mantengan arraigados a sí mismos, a su familia, a un ideal; desde el álbum familiar hasta una casa que desarman del lado colombiano para rearmarla en el lado ecuatoriano, una casa que seguramente se ha armado y desarmado muchas veces.

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Después de un viaje de unas 7 horas llegó a Puerto Nuevo, primero conoció a don Juan, un colombiano cálido como el piedemonte amazónico, respetado por la comunidad por su condición de presidente, de líder. A don Juan le contó del proyecto, que era personal, que no era periodístico, le pidió ayuda para conocer a los demás pobladores quienes lo recibieron con la misma calidez de don Juan y lo dejaron entrar con sus dos cámaras a sus casas, un poco a sus vidas. Las casas rusticas de madera, como sin terminar, como de paso, pero por dentro siempre organizadas acogedoramente, llenas de detalles, con algunos patrones que se repetían de casa a casa, con la sensación de que no sucede nada, con la tensión de que algo puede suceder y al final no sucede.

Fueron tres visitas, la primera de reconocimiento, exploratoria; la segunda con búsquedas más claras y la tercera con búsquedas puntuales, “detallitos”. Entre una y otra habían periodos largos de edición, de discusión con colaboradores, de tránsito por las fronteras del lenguaje, de los formatos, pasó de ser pensado como un proyecto multimedia a ser un libro, uno en la frontera.

Al cabo de un año y con un machote en la mano regresó a Puerto Nuevo y compartió con los pobladores su trabajo, la gente era feliz viéndose en el libro, era un nuevo álbum, uno del pueblo, uno que era del otro lado, pero que lo retrataba en la nostalgia que siempre estaba presente, en la frontera que geográficamente los ubicaba en un lado pero que los tentaba siempre a tomar caminos como los de “La Paisa” que ya había regresado al otro lado.

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La edición final del libro la realiza luego de graduarse de la maestría en Photojournalism and Documentary Photography at the London College of Comunication donde presentó el machote como proyecto final. Al regreso a Quito gana una beca para la impresión del libro y en esa misma semana decide tomar un taller con Claudi Carreras. Claudi conoce el machote, le gusta mucho el proyecto y deciden trabajar juntos en la edición con la editorial Madalena manteniendo la estructura pero perfeccionando los detalles, dejando ir algunas fotos amadas y asumiendo que “la historia es más importante que la foto”.

Al otro lado es un fotolibro que merece y precisa de muchas miradas, como un lugar que puede ser muchos; como una frontera, de espacio, de tiempo, de lenguaje, de formato. En una primera mirada se podría pensar que está en obra negra, que no está terminado, que se ven sus costuras, que el papel es burdo, que la cubierta no lo cubre totalmente. Es como un espacio de la frontera, que debe ser sencillo, porque se debe poder mover, porque debe ser práctico, funcional, rápido; pero al mismo tiempo, con cuidado se ve la complejidad de lo mínimo que se hace grande, el mantel que apenas cubre una vieja mesa endeble pero suficiente, ese que da un estatus diferente a la madera, el arma de juguete, esa que habla de lo que cotidianamente pasa y se teme.

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Al abrirlo el río aparece, el límite, en miradas tímidas el pueblo se descubre y poco a poco nos va introduciendo en un espacio que se muestra en su cotidianidad, en su monotonía. Casi podemos ver un día en unas pocas páginas hasta encontrarnos con un descanso que se interrumpe con una foto suelta, una de archivo, una postal, como de álbum familiar, limpiamente impresa pero con los rastros del tiempo, de la humedad. Las imágenes están sangradas, cortadas como si se conectaran con más, con ellas mismas, burdas, delicadamente burdas. Después de esta imagen nos adentramos en espacios más íntimos, de familia, cotidianos, insistentemente narrados desde los detalles en imágenes que se conectan y aunque son independientes parecen una sola. De nuevo un descanso y otra postal, la cotidianidad, el detalle, no uno de familia, uno más general, de niños que juegan y se apropian de los espacios más allá de sus casas hasta que encontramos una nueva postal. Una nueva intimidad aparece, una de familia, con nuevos espacios, con nuevos personajes, con puntos en común que hacen creer que podemos seguir en la misma foto. Al final, otra postal, llega la noche y la cotidianidad se matiza, cobra una nueva vida, todos se encuentran, los niños en la calle, los adultos en la discoteca, en las iglesias, otra cara de la monotonía que se cierra nuevamente con el caramelito, con la postal, con la memoria del otro lado.

Hoy sigo mirando el libro y encontrando los detalles, no es fotoperiodismo, no es trabajo para galería, se puede uno imaginar una vida por fuera del libro, se puede sentir la magia de lo rústico y sucio del espacio, se puede abrir muy bien para disfrutar el sangrado de las imágenes. El color, la textura, el papel, todo habla en este libro donde vemos esa Colombia amazónica, difícil, de sueño, que vive en la frontera y que añora su sueño del otro lado, de este lado.

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XOCHILAN ROJAS M.
xochilan@gmail.com


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Datos de Publicación

Autor: Misha Vallejo
www.mishavallejo.com

Editorial:
Madalena - www.estudiomadalena.com.br

Edición:
Misha Vallejo - Claudí Carreras.

Diseño Gráfico:
Mariana Lara Resende.

Impresión:
1010 Printing Group - China 2016 - www.ogprinting.com

Tapa blanda con sobrecubierta, 116 páginas, con 55 fotografías en color y 5 postales. Incluye un ensayo del artista. En una edición de 1000 copias.

ISBN 978-85-69557-09-8