Los mundos de Tita

Sobre la existencia material de los objetos y el vaivén de la memoria

Los ojos de las palmas de mis manos -como diría mi profesora de cerámica- analizaban el objeto de superficie dura y plastificada que se resistía a deslizarse entre ellos. Estas partes de mi cuerpo habían entendido antes que mi cerebro, algo que latía en la profundidad de este objeto: la importancia de su existencia material, el secreto de su naturaleza sólida. Era un fotolibro en cuerpo de libro infantil de cuentos, una declaración de singularidad que habitaba este mundo -y ese día la mesa de fotolibros en cuerpo de fotolibros- de manera valiente y a la vez dulce, como quién no alardea de su originalidad pero tampoco la esconde. En la portada, trazos en rosa desenfadado flotaban sobre un amarillo casi feroz y sostenían el título que anunciaba la entrada a los múltiples universos de alguien desconocido.

La aventura nos recibe en un colchón de flores con olor a pegante viejo en álbum familiar, arquetipos de infancia: una niñez entretenida y saludable compartida al parecer por dos hermanas. El azul que amorosamente inunda las fotografías hace pensar en el mar del pasado, las hace flotar en la memoria y en su naturaleza de vaivén. Está la pregunta por la identidad del personaje que anunciaba el título y así mismo las ganas de entender quiénes son estas niñas que han vivido momentos similares a los míos y a los de muchos. Esta pregunta entonces me lleva a mí misma, se me devuelve. Y antes de dar el primer paso en este paseo ya estoy con el corazón en la mano, ablandada por la nostalgia familiar de mi propia vida.

Ventanas a una intimidad lejana. La ventana dentro de la ventana dentro de la ventana.

Los mundos de Tita se nos abren a través de unas ventanas que flotan en la página como un umbral que no promete regreso. En la primera ventana hay una casa de juguete, que a su vez tiene ventanas que nos absorben dentro de esta realidad cíclica. El anuncio prometía una casa de los sueños, de los deseos, pero la luz que rodea la casa de juguete revela otra cosa: un tránsito entre la luz y la oscuridad, una danza entre la ingenuidad de la niñez y lo intangible del subconsciente. Lo onírico se hace presente para no abandonarnos hasta el final de esta aventura.

Pasar la página es entrar en la casa. Pero esta ahora aparece real, vivida, invadida de tiempo. Se imagina uno discusiones cotidianas y momentos significativos, pasos que dejaron rayones en las paredes, algún café que se derramó, el trapo que estaba sucio al limpiar el espejo... stickers, juegos, desorden; rezagos de humanidad.

Tita

Los capítulos se enuncian con círculos que van transitando hacia la izquierda a manera de ábaco, ¿es esta otra pista sobre Tita? ¿Otro indicio sobre su manera de ver el mundo, sobre su forma de entender los números? Aparece el primer retrato a modo de respuesta, en él Tita está vestida con los colores de la casa de juguete que son los mismos de la casa real. Es ella habitando también ese mundo de dos naturalezas o esas dos naturalezas que son un solo mundo. Me parece profundamente hermosa y a la vez intocable como si sugiriera estar muy presente pero al mismo tiempo fuera inalcanzable, habitara otra dimensión. En otro bodegón de lo que aparenta ser su cuarto, ya sin ella, florece un mundo rosa que nos confirma una esencia pueril.

Los círculos de ábaco siguen transitando y a medida que se desplazan se van oscureciendo. Así mismo lo que se nos va narrando se complejiza: ya no hay juegos de niña, ni trazos en rosa, una carta irrumpe el curso de la narración y se levanta como una pared que esconde el segundo retrato de Tita. En el documento, un médico le explica a otro la condición de la niña. La carta también está vivida como la casa. El lenguaje es hermético y confuso, se nombran fármacos y se habla de convulsiones, pérdida de conciencia y electroencefalogramas; Tita tendrá que vivir drogada. Los colores de las fotografías cambian, efectivamente ya no hay retorno y ahora el retrato es diferente, Tita continúa en su propio universo, pero se ve nostálgica, perdida, tal vez dopada.

Lo que sigue está compuesto de realidades interrumpidas: la escultura de una venus cabizbaja reposa abandonada en una bodega, una niña pequeña aparece con la cara invadida de pintura lavada (en una primera mirada ella parece golpeada, luego parece cósmica), una pintura religiosa se suspende censurada, otra niña enfrenta una pared, solo vemos su espalda, ¿será Tita?, una embarazada posa frente a la cámara, y nos mira, atrás alguien le ha movido el sin fin para introducirse en la imagen y revelar el artificio.

Memoria familiar

La narración va tomando un tono sombrío y cada vez más misterioso, cuando pensábamos que todo se empezaba a aclarar nos encontramos ante un túnel de tiempo. Me quedo con texturas frutales y detalles brillantes que se mezclan con lo que parece ser de nuevo un álbum de recuerdos familiares. Pero estas imágenes ya no son arquetipos de infancia, ahora se presentan como momentos del “deber ser” adulto y femenino: dos mujeres juegan una partida de cartas, otra mujer se prepara para su matrimonio; las extensiones de cabello falso reposan sobre la silla al igual que su imagen expectante lo hace en el espejo, parejas de gemelos emperifollados posan frente a la luz áspera del flash.... parecen ser imágenes de archivo, o una memoria genealógica que tiende lazos al presente de Tita ¿o al de todos nosotros?

Los mundos de Tita

Empiezo a pensar que los mundos de Tita no se cierran o se definen sino que se abren, que el título del libro no sugiere una respuesta sino casi una pregunta. A medida que recorro las páginas no logro saber  realmente cuáles son estos mundos o cómo se llaman, ni mucho menos quién es exactamente Tita. Pienso que tiene todo el sentido, ¿acaso sé con seguridad quién soy yo? ¿Cada año que vivo me da una certeza o por el contrario me trae otra pregunta?

Pensando en estas capas de sentido me enfrento a una conversación hecha de dípticos: dibujos hechos por Tita hablan y retratos donde ella posa en confianza con un gato responden, luego los retratos empiezan y los dibujos responden en una expresiva pero sutil correspondencia. Las imágenes de Tita se enfrentan, se miran, se ríen, los trazos en el papel parecen rostros y parecen gatos y parecen ella misma, a veces gritando, a veces jugando, quieren salirse del papel. Es el momento más íntimo de la narración, nos sentimos auténticamente cerca de Tita. Aunque una última fotografía con alma de desacierto nos recuerda que algo se nos escapa.

La oscuridad

Los dos últimos capítulos nos llevan a lo que podría ser el sótano de esa casa que se nos presentaba al principio, nos invitan a bajar a otro nivel de la psique, a adentrarnos en nuestro subconsciente. Aparecen ruinas prematuras, árboles abundantes que rebosan casas que intentan contenerlos en vano, una sala de espera angustiosamente vacía, camillas y detalles de hospital. Otras imágenes hablan de manera poética sobre la privación de la libertad, todo bañado en un claroscuro dramático y en un ambiente macabro y confuso. Es como si recorriéramos la oscuridad exterior, como si el sótano también estuviera afuera y se hiciera uno con nuestros miedos, con la tiniebla que rodeaba la “Dream House”, y haciendo parte de ella habitáramos la contradicción, el umbral.

Y al final cuándo estamos cómodos con la sombra, se nos lleva de nuevo al interior, a una habitación color pastel con olor a suavizante en la que alguien nos da la espalda, parece que duerme. Todavía hay algo vedado, algo a lo que no podemos acceder. El aplique de flores en su camisa sugiere un jardín interior que funciona como pasadizo al recuerdo ¿o tal vez a un sueño? Tita está pequeña y se encuentra en medio de la naturaleza nocturna, aunque se cubre la cara, parece que convive con ella -y tal vez con su naturaleza propia también- en paz. Su perro la mira y ella mira la oscuridad, con curiosidad, sin miedo. Afuera de esta noche hay un día que los cubre y atrás una casa real se esconde en la penumbra, ahora amigable. La carta del padre de Fabiola y Tita cierra la narración con el golpe de realidad que nunca dejó de tener la historia y que inteligentemente se tejió con la aventura. Y de nuevo unos pies -tal vez de una niña- sucios de camino, nos recuerdan que no tenemos certeza de nada, no sabemos si estamos dormidos o despiertos o si la vigilia es un sueño como lo dijo Borges, o si hay un solo soñador.

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Texto realizado por Liliana Merizalde - Instagram - lilianamerizalde@hotmail.com

Imágenes: Liliana Merizalde


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Datos de Publicación

Autora: Fabiola Cedillo

ISBN: 978-9942-21-917-6

País: Ecuador

Edición: Fabiola Cedillo & Tono Mejuto

Diseño Editorial: Numeral.

Dibujos: Tita Cedillo

Producción: Imprenta Monsalve - Impreso en Cuenca Ecuador.

Donde Comprar:

Nota: Este fotolibro en Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com






MOTHER'S

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Pequeño como algo que se guarda en la intimidad y rojo como un recuerdo vivo, como una memoria que no se borra. Mother ́s de Ishiuchi Miyako es un libro que cuando te agarra toca algo profundo, sensible, pero sobretodo silencioso. Sin aspavientos, ni trucos, ni clichés. Solamente con la sutileza de quien fotografía desde dentro, pensando en lo que ya no podemos ver, sentido por medio del presente fotográfico.

Ishiuchi Miyako fue una de las mujeres que se abrió paso en el mundo patriarcal de la fotografía japonesa de los años 60 y 70. Codeándose con Moriyama y Tomatsu, su primer libro traía consigo elementos de esa aproximación a la fotografía que en su momento consideraron un lenguaje nuevo, necesario, crudo y directo; el are bore buke, grano, borroso, desenfocado, esas fotografías de grano reventado, fuera de foco, donde los negativos se pisaban en el laboratorio, se rayaban, y se trabajaba en contrastes muy fuertes que caracterizan a ese grupo de fotógrafos de la postguerra japonesa. Aquellos que lidiaban con el levantarse tras la bomba atómica y vivían con la ocupación americana, que formaron parte de movimientos estudiantiles, de filósofos vueltos narradores, jóvenes experimentando, fotografiando sin parar, buscando un lenguaje nuevo que cuestionaba y amenazaba literalmente el orden establecido de la fotografía moderna y la omnipotencia de la imagen individual. Hicieron collages, yuxtaposiciones, narrativas no lineales, y desarrollaron sus impresiones directamente en las paredes de espacios experimentales que fueron también las primeras galerías de fotografía en Japón. Pero sobre todo fueron parte de un apetito a veces incansable de fotografiar, buscar y explorar formas de comunicar truncadas por otros lenguajes. Y sobretodo de producir muchos libros, revistas y fanzines.

Así, Ishiuchi fotografió su ciudad natal, llena de rezagos y presencias de la Segunda Guerra Mundial, muchos todavía frescos. Los americanos y sus bases fueron el eje de sus fotografías en esa serie que Ishiuchi llamó Yokosuka Story (1976–77) y a las que le seguirían Apartment (1979) y Endless Night (1981). Años después, en un desarrollo de su lenguaje poético tras la muerte de madre vendría Mother ́s (2002). Dedicada a fotografiar el tiempo, a buscar residuos y huellas del pasado que se viven en el presente, Ishiuchi recogió las pertenencias más íntimas que quedaron arrumadas bajo su cama y las fotografió.

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Mother ́s es un libro que sorprende, que intercala, que recorre. Tras la portada roja con ese labial repujado, la foto de su madre que nos indica sus años de vida y muerte, Ishiuchi nos sorprende con pares de prendas íntimas. Viejas, de otra época. Es claro que estamos en presencia del pasado. Estas son las telas más cercanas a la piel, al cuerpo. Encuadres de primer plano resaltan los encajes, la intimidad compartida, o la soledad quizás.

Así pasan los pares, y de manera silenciosa e inesperada aparece la cicatriz. Una huella que interrumpe el recorrido, que detiene pero también lleva a nuevos lugares, sensaciones o recuerdos. Esas huellas en el cuerpo que Ishiuchi fotografió en tantas mujeres y hermosamente forman otro de sus libros, Scars .

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“Usualmente con una carga negativa, las cicatrices no se muestran a otros, no se exponen en público, y se guardan silenciosamente cuando no se toman medidas para evitar que sean vistas. Pertenecen a un mundo extremadamente privado. Hago fotografías de cicatrices, que son casi como secretos personales. Enfermedades, accidentes, heridas y guerras. Todas estas son experiencias dolorosas, aflictivas e infelices que un día, de repente, caen a una persona. Si bien una persona tratará de permanecer inalterada en su vida, todas tendremos que lidiar y vivir con heridas visibles e invisibles. Al pasar los dedos sobre la piel suave, el encuentro inesperado con una irregularidad un poco tosca, una sensación desigual, te hablará de la presencia de una cicatriz. Es una impresión del pasado fundida en una parte del cuerpo.” (del epílogo de Scars)

Así se refiere Ishiuchi a las cicatrices, que en el caso de Mother ́s son las de su madre, y en la secuencia del libro actúan como en su descripción de una mano que recorre un cuerpo hasta toparse con ellas.

Porque en este libro todo fluye. Su tamaño pequeño es tan íntimo con las fotografías. El rojo de las tapas tan fuerte como las fotografías. El color de los labiales, adentro, en la mitad, entre todas estas prendas, es sutil y denso. Y que decir de las dentaduras, del cepillo con pelos enredados en sus cerdas, de una peluca y las flores marchitas. Encontrar estas fotos es como abrir cajones viejos, como buscar suavemente entre prendas, debajo de ellas, abriendo las envolturas y los pliegues. Así se siente Mother ́s, igual a quien mete las manos en el cajón de un ser querido o una caja de recuerdos, y suavemente va sacando una a una, encontrando cosas sin orden, objetos, fotos que quizás no sean nada pero que dicen tanto.

El detalle y sensibilidad de Ishiuchi es poderosa. Y quizás esto se refuerza con el trabajo también muy cercano y la decisión y suavidad con que Ota Michitaka lo produjo. Ota san es el editor de Sokyu-sha, que tiene dentro de sus listas libros como Ravens, esos cuervos de Fukase que para muchos críticos es de los mejores fotolibros de la historia. De Moriyama, de Onaka, de libros maravillosos que han marcado la historia del fotolibro japonés y su relativamente reciente atención y reconocimiento al fotolibro contemporáneo.

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Mother ́s es una historia donde todo se revela. Donde no hay miedo ni tapujos; donde lo personal es evidente de varias maneras, todas complementarias. Si el libro comienza con una foto de su madre, termina con unos pasajes igual de íntimos.

 “(...) así es la historia que lleva al día de mi nacimiento. Mi padre, quien tenia el hábito de decir que ‘vivir hast a los 70 es suficiente ́ fue, como era de esperarse, el primero en pasar. Mi madre, quien contrajo hepatitis c por una transfusión sanguínea que recibió 20 años atrás por causa de quemaduras graves, siguió a mi padre en Diciembre de 2000 tras un cancer de hígado. Tenía 84 años y manejó su camión hasta dos meses antes de su muerte... Lo que me queda ahora son solo las cosas que mi madre dejó para mí. Una por una las traigo a la luz para ver su imagen en fotografía, como una despedida para ella.”

 Mother ́s agarra con fuerza. O por lo menos a mi me agarró. Es un todo, un objeto sutilmente armado, pensado, sin aspavientos y con una fuerza y una energía que solo lo más íntimo te puede producir.


Texto realizado por Juan Orrantia - Instagram -

Imágenes: Juan Orrantia


Datos y enlaces externos sobre este fotolibro.

Datos de Publicación

Autora: ISHIUCHI MIYAKO

ISBN: /

País: Japón

Medidas: 14 x 19 cm (aprox.)

Número de Páginas: 58 páginas.

Editorial: Sokyu-sha, Tokyo 2002

Tapa dura, en tela roja con repujado.

Donde Comprar:

Nota: Este fotolibro en Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com

IMPIUS

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Primer Acto (Katalina)

Jon nos contacta para hacer la reseña de un fotolibro para la plataforma web Doble Espacio.

Días después nos visita y nos presenta varios fotolibros que pone sobre la mesa, no nos atrevemos a tomar ninguno, porque saca de inmediato uno negro que quiere que expresamente seamos nosotros quienes hagamos la reseña de éste; se trata del autor chileno Mauricio Toro-Goya y su libro “IMPIUS”.

Me animo y tomo el libro en mis manos, mi primer contacto con éste fue la sensación de tener en mis manos algo absolutamente nuevo, intrigante y desconocido.

La primera impresión cuando lo tienes en tus manos, es que se trata de un libro fuerte y sólido. Un fondo negro, una serpiente roja que invita de alguna forma a abrir el libro; inmediatamente te encuentras con unas hojas negras gruesas, en una de ellas, un título en color rojo que dice: “JUSTUS ET PECCATOR” y una placa de colodión húmedo en la página de enfrente. Por la estética que vas descubriendo paso a paso, ya vas entendiendo de qué trata la obra.

Continúas explorando el libro, si estás algo desprevenido, es muy fácil que sigas de largo y sólo leas unos títulos en latín en letras rojas, por el contrario, si estás atento, despliegas las hojas para encontrarte con la imagen… al encontrarte con ésta, inmediatamente te sumerges en ella, ya que descubres un universo en blanco y negro, una composición de situaciones caóticas, mezcla de realidad e ilustración, imágenes llenas de simbología, entonces rápidamente recurres al único texto que tienes y es ahí, donde confirmas de qué se trata. De inmediato me cuestiono e indago en la imagen, es un collage? Es colodión húmedo llevado a otra estética? ¡La herramienta en la que se convierte esta técnica fotográfica del Siglo XIX, le sirve en perfecta comunión al autor! Sigo avanzando en el libro y sigo encontrándome con imágenes llenas de simbología, personajes mezclados entre sí, entre lo profano y lo divino van narrando cada uno de los pecados capitales y así hasta completar siete, al final… “Mater Dei, Memento Eum” una placa de Colodión (ambrotipo) de una virgen que sostiene una fotografía del presidente chileno Salvador Allende.

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Segundo Acto (Mario)

En el momento en el que llega a mis manos el Fotolibro IMPIUS del fotógrafo y artista chileno Mauricio Toro-Goya hay una increíble sensación de intriga, misterio y tal vez algo de miedo.

Es un fotolibro increíblemente oscuro que te impacta desde su cubierta donde en un tono rojo encendido se encuentra ensortijada una serpiente sobre un fondo negro, abajo simplemente escrito “IMPIUS”.

Abro el libro y me encuentro que está impreso enteramente en hojas negras que devela unas increíbles y algo perturbadoras imágenes monocromáticas.

Toro - Goya me lleva a sumergirme en unas complejas y abigarradas composiciones que muestran su visión e interpretación de los siete pecados capitales. Siento aún más solemne y tal vez sombrío, leer el título de cada pecado en latín y en el mismo rojo de la serpiente de la cubierta. Aquellas imágenes me remiten a dos referentes que particularmente siempre me han pasado escalofríos: Por un lado, esa similitud que encuentro con esas imágenes provenientes de las ilustraciones hechas en la técnica del grabado, esas visiones de pasajes del infierno como en algunos de los célebres grabados de Durero. Por otra parte, me recuerda mucho a esa estética decadente y lúgubre que se presentaba en la obra cinematográfica del director David Finscher:  SEVEN.

Recorro el libro y cada imagen que busca representar cada uno de los pecados capitales, se siente como una fuerte y contundente declaración, donde la conjugación de todos los personajes, elementos, espacios y decorados me llevan a la parte más oscura no sólo del alma humana sino de la sociedad. Una fuerte crítica a la realidad socio política de nuestra América latina, de las injusticias, de la sed de poder de nuestros gobernantes, de los abusos de las instituciones y de las perversiones del poder. Me es inevitable entrar en la reflexión que el autor realiza en cada puesta en escena donde hay desde referencias de nuestro pasado: La colonia y llegada del yugo europeo, el semblante de los pueblos nativos, hasta representantes de la sociedad moderna que coexisten en el mismo encuadre.

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Tercer Acto (Katalina)

Luego de ese primer encuentro, miro una y otra vez el libro, lo repaso y lo hojeo, me intriga mucho el saber cómo fue hecho, sigo indagando…

Como se trata de una escuela de fotografía, entran y salen estudiantes y quiero experimentar, decido dejar el libro a la vista y al encuentro desprevenido de ellos, sobre un escritorio blanco, genera un perfecto contraste con ese libro negro y rojo tan intrigante.

Observo atenta las reacciones frente al libro, los más curiosos preguntan sin atreverse a tocarlo, sin embargo, con deseos de abrirlo; otros simplemente lo observan con recelo, otros lo toman en sus manos como con cierto asombro y curiosidad y tal vez un ligero asomo de miedo, algunos pensaron a simple vista que se trataba de algo relacionado con música, otros de un juego, otros simplemente no se interesaron. Los que sí lo hicieron se encontraron con las hojas negras y gruesas con el texto rojo, porque muchas veces no desplegaban las hojas en su primer intento de conocerlo, sólo en una segunda pasada sí lo hicieron y descubrieron de qué se trataba, inmediatamente exclamaban:

 - “Es como de los pecados capitales”

 - Sí, así es!

Al preguntarles qué pensaban que era, o cómo fueron hechas la fotografías, respondían que era como un Collage, medio dibujo, e inmediatamente se sumergían en la imagen, tratando de descifrar cómo había sido hecho. Al final exclamaban “Está muy loco esto”, “Es muy lúgubre” “Es oscuro, ¿es Collage?”  al decirles que se trataba de la técnica del Ambrotipo y que se trataba del trabajo de un artista chileno que había tardado tres años haciendo esta obra, que era un trabajo que había necesitado de cerca de 400 personas entre escenógrafos, actores y maquilladores quedaban asombrados, al igual que yo… confieso que mi primera impresión fue pensar en un collage con el tratamiento de colodión, pero no estaba muy segura, tanto que me hizo indagar en la obra de este artista, no podía quedarme sólo con ver ese libro y ya! Entonces inicié mi labor de investigación, ¡quería saberlo todo! Cómo se había hecho y a medida que fui escudriñando quedé impactada por el nivel de complejidad de cada imagen, cada una comprende una riqueza visual impresionante, cargadas de simbolismos de la cultura popular, que reflejan los abusos de poder de nuestros gobernantes, la sociedad y las instituciones corrompidas,  fragmentos visuales que conjugan entre sí para lograr un lenguaje universal, surrealista e irreverente, único y extravagante que interpreta la conducta humana en una sola placa de 8x10.

Es imposible no indagar en la imagen y en su significado, además de los 7 pecados capitales, el artista indaga en las postrimerías de la humanidad: Juicio Final - Infierno – Purgatorio – Cielo, este último es una visión muy diferente en concordancia a la visión de cielo que se tiene regularmente, aquí el cielo es hedonista, lo que me hace pensar que cada uno tenemos nuestras propias postrimerías de nuestra propia humanidad.

Solo me quedan palabras de admiración para el trabajo del maestro Toro – Goya y un enorme gracias a Jon por habernos presentado este fotolibro.

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Cuarto Acto (Mario)

Después de haber tenido ese primer contacto con el libro me embarga una gran incertidumbre… Como amante de la fotografía química, veo con gran entusiasmo que las piezas elaboradas por Toro-Goya describen la estética y gestualidad propia del proceso del Colodión Húmedo en su modalidad Ambrotipo (positivo directo sobre vidrio).

Sin embargo, no estoy seguro… de hecho, en un primer momento dudo mucho que se trate de Ambrotipos reales.

Se presenta tan fascinante, que incluso desde una perspectiva estrictamente técnica, me resulta intrigante cómo en las imágenes exhibidas, se encuentran detalles que escapan a lo que mi cercanía al proceso me ha mostrado, hay brillos y luces, texturas y apariencias que borran esa línea entre la imagen fotográfica y la imagen pictórica o gráfica. Por momentos recorriendo las complejas composiciones de Toro-Goya me quedo con esa emocionante duda al no estar seguro de si lo que estoy viendo es fotografía, dibujo, pintura o foto a una pintura.

Después de conocer más a fondo la obra y la forma de trabajar del artista quedo impactado al confirmar que se trata de toda una precisa, meticulosa y elaborada sinfonía de artistas escenógrafos, maquilladores etc.

¡Bravo! Maestro Toro - Goya, una increíble obra y un excitante fotolibro.


Texto realizado por Katalina Fuentes y Mario Nieto de Tipia Lab Escuela de Fotografía Química y Alternativa

Imágenes: Mauricio Toro-Goya + KWY Ediciones.


Datos y enlaces externos sobre este fotolibro.

Datos de Publicación

Autor: Mauricio Toro-Goya

Diseño: Jaime Narvaez + KWY Ediciones

Editorial: KWY Ediciones

ISBN: /

País: Chile

Medidas: 170 X 225 mm

Número de Páginas: 14 desplegables impresos en tritóno. Tapa Dura Cosida a hilo.

Preprensa: Mauricio Toro-Goya

Donde Comprar:

KWY Ediciones

Nota: Este fotolibro en Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com

Saudade

Fotolibros - Saudade - Mariceu

Saudade es el resultado de dos trabajos unidos para una exposición en la Galería Municipal de Santiago de Querétaro, en México. Esta unión se pensó para un espacio físico pero dentro del ejercicio también nace un fanzine donde encontramos solo una parte de esta exposición.

Mariceu Erthal es la autora, una joven dedicada a la contaduría que fuera de su campo laboral explora el mundo y se analiza por medio de la fotografía y la literatura. Ella me hace recordar el caso de José Luis Cuevas fotógrafo mexicano que inicio su vida profesional como ingeniero de sistemas y abandono su carrera para convertirse en uno de los referentes actuales de la fotografía en México.

A ella la conocí en una tienda de Bogotá, nos tomamos unas cervezas junto a los colegas que estaban en el taller de Francisco Mata Rosas. Desde ese momento nos conectamos por Instagram y empecé a seguir su trabajo. Un año después, en el encuentro de 20f pudimos sentarnos a conversar en un café del centro de Santa Cruz (Bolivia. Estaba haciendo calor y mientras esperábamos a que nos atendieran me dijo que había traído una sorpresa y saco de su bolso un fanzine de portada roja. Antes de poder darle una primera mirada tuvimos una larga conversación sobre este proceso.

Fotolibros - Saudade - Mariceu Erthal

En esta charla me entere que Saudade son dos proyectos muy distintos unidos por la nostalgia, donde la autora representa su percepción sobre estas realidades por medio del auto retrato. En él, Mariceu hace una  aproximación a la tristeza de una ruptura en la vida de dos familias que vieron partir a sus hijas, una de ellas a raíz de un secuestro en México en el cual desapareció (cartas a Gemma) y la otra por el fenómeno social de la migración en Cuba (Iriana) .

El fanzine está impreso tipo revista con la imagen de una selva roja en la portada y un rostro yuxtapuesto que me hace pensar en el reflejo frente a un vidrio que nos puede separar de todo el monte tupido que está afuera esperándonos. El papel en el que esta impresa la portada es interesante porque al ser mate le da una textura atrayente a la imagen pero al abrir el libro nos encontramos con un papel brillante tipo revista que le desfavorece a las fotografías.

Fotolibros - Saudade - Mariceu Erthal

Imágenes pictóricas y oníricas una tras otra, acompañadas de textos alusivos a la nostalgia de la autora, recuerdos de su infancia mezclados con pensamientos actuales que lo sumergen a uno en esta ficción basada en realidad.

El Fanzine como tal es un preámbulo al proyecto  Saudade, en este nunca se nombran las historias de las jóvenes lo que por un lado es interesante porque la secuencia crea una historia que está totalmente alejada del  origen del proyecto,  pero por otro lado es una lástima que el lector se pierda de datos tan importantes que le aportarían más a las poderosas imágenes.

La foto del rostro y la mano es la imagen más fuerte de la serie, un performance en el que la autora  usa uno de los vestidos de Gemma (la joven desaparecida en México) y hace un ejercicio con su padre como si él estuviera acariciando el rostro de su hija. Este tipo de acciones en las que vincula a los familiares de las víctimas constituyen grandes aportes a su proceso, pero es información que se omite en el impreso.

Fotolibro - Saudade - Mariceu Erthal

La charla con Mariceu antes de ver el fanzine alteró totalmente mi percepción del libro, pero cualquiera que vea la secuencia de saudade por primera vez puede sumergirse en este micro universo de frases poéticas y fotografía onírica. Actualmente la autora se encuentra trabajando en un proceso más personal que derivó de este trabajo, de la mano de Ana Casas Broda inicia una nueva exploración de su vida familiar, específicamente con su padre, el nombre del proyecto es una idea que surge después de una conversación con su papá cuando Mariceu le pregunta sobre cuál es su palabra favorita en portugués.  

Escribir sobre este trabajo para mí ha sido diferente, abriendo mi panorama ya que no es el tipo de foto que suelo consumir o hacer, alejándome de este tipo procesos donde se representa la realidad a partir de la ficción de la mano de puesta en escena y representaciones muy subjetivas de un hecho.

 

“Me vi en el espejo,

el que ocupaba casi toda la pared,

se reflejaba mi mamá encorvada de espaldas trabajando,

y mi rostro.

MI ROSTRO,

Del que hablaron en la escuela esta mañana,

Observe la fealdad que con risas susurraron,

Me ví

Lo creí.

PERCEPCION DE LA REALIDAD MEDIANTE EL AUTORETRATO

HUIR DE PROBLEMAS – LA ANSIEDAD

Los textos son alusiones de su propia nostalgia

Representar una percepción sobre una realidad a partir del auto retrato 

Inmersión a la tristeza de la separación familiar de la ruptura,

Un acto violento y un tema social.


Texto de Andrés Bo - Instagram - andresb217@yahoo.com


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Datos de Publicación

Autora: Mariceu Erthal

País: Mexico

Donde Comprar:

Mariceu Erthal

Nota 1: Este fotolibro en Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com

Herida y Fuente

Libro silencio:

intimidad,

soledades,

búsquedas,

deseos,

ausencias,

instantes,

adioses,

retornos,

reencuentros,

otredad,

piel,

grietas...

Ritmo,

respiro,

ventanas,

fronteras,

texturas,

cuerpos,

territorios anhelados,

miradas empañadas,

mapas recorridos,

oscuridad,

memorias,

promesas,

luminiscencia,

vínculos,

fulgores,

susurros.

Fotolibros - Herida y Huella - Tom Griggs

Herida y Fuente no es más que un recorrido sensitivo por la intimidad, un retrato del tiempo y el espacio como viandantes intangibles, una contemplación de la individualidad, de las búsquedas, de los vínculos.

Este fotolibro no puede encuadrarse entre letras, no tiene introducción ni explicación, porque de entrada se manifiesta como ventana de sensaciones que, con detalles visuales de lo cotidiano, reta a una lectura personal de silencios ajenos.

Fotolibros - Herida y Huella - Tom Griggs

Con su primer fotolibro, Tom Griggs reafirma la validez de lo cotidiano, de las narraciones íntimas como memorias colectivas y entrega la fotografía no solo como relato sino como un estado de ánimo, como una revelación del ser.

Fotolibro - Herida y Huella - Tom Griggs

Las ventanas como frontera de lo íntimo y lo público se repiten como pistas, como mapeo, como hilo conductor en Herida y Fuente. Las cortinas y las sábanas son rastros de la espacialidad habitada. El cuerpo es territorio anhelado que se agrieta con las ausencias, con los silencios; es la contradicción entre lo imprescindible y lo efímero.

Con pausas intermedias entre sutiles entradas de luz y meditabunda oscuridad, el ritmo del libro intima con el lector. Y aunque se resguarda en gruesas hojas amerita, quizá, un tamaño de bolsillo con la portabilidad de un libro viajero.

Las palabras entretejidas en la contraportada, por Jairo Montoya y Carlos Mesa, son una insinuación que sugiere un vital retorno a lo simple... un riesgo que se asume al entrar en esta historia.


Texto de Sandra M. Ramírez Giraldo - Instagram - jierupulaa@gmail.com


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Datos de Publicación

Autor: Tom Griggs

Edición y Diseño: Mesaestandar

Editorial: Mesaestandar

ISBN: 978-958-59467-5-0

País: Estados Unidos/Colombia

Medidas: 26 x 19.5 cm

Número de Páginas: 76 páginas. Papel Ivory - Pasta blanda.

Impresión: Artes y letras S.A.S.

Texto contraportada: Jairo Montoya y Carlos Mesa.

Donde Comprar:

Editorial Mesaestandar

La necesidad del absurdo.

Fotolibros - Sangre - Leslie Spak

“Existe lo conocido y lo desconocido, en medio están las puertas de la percepción”

Aldous Huxley

No hay nada mas extraño que empezar este libro por la imagen final. Cuatro caras con rasgos de hombre mayor están distribuidas en cuatro cuerpos distintos, tres de estos cuerpos tienen características de niña pero con la misma cara, la misma sonrisa y la misma mirada que al repetirla se vuelve perturbadora. En un primer intento de lectura es imposible pasar por alto detallar los rostros, acción que luego acompañara todo el libro como una metáfora de la sangre, entendida como el origen pero también el fin, y el trauma. Los azulejos hacen saltar la mirada hacia un fondo casi plano y luego encontramos una figura mayor, enmarcado en lo que parece el borde de una puerta, todos están agarrados de la mano con una sonrisa que quiere aparentar ser desprevenida pero que en realidad esta posando. El hombre de traje negro no alcanzo a ajustar los tres botones de su saco para la foto, solo el del medio y la corbata quedo atascada en el primero.

Fotolibros - Leslie Spak

Cuando uno tiene este libro de portada roja en sus manos lo primero que nota es que la cubierta tiene un corte que nos deja ver la cara de un niño, que por su contexto pareciera que esta pensando o lleva dandole vueltas a un asunto mucho tiempo y curiosamente su mirada señala el titulo del libro y el nombre del autor en alto relieve, casi invisibles, algo difícil de notar en primera instancia. Es posible que esta metáfora nos de un primer indicio de que este trabajo es también una introspección.

Para ver este libro lleno de misterios, tendríamos que estar dispuestos a perder eso que llamamos “identidad” por un momento e intentar encontrarnos en el proceso. Imaginen que ustedes son sus padres, o sus padres son ustedes, que sus abuelas no son sus abuelas sino sus tíos, que una mujer en su familia tiene bigote o que en los recuerdos con sus seres queridos las caras se repiten indefinida y aleatoriamente en aquellos cuerpos moralmente “bien puestos”, sin ser capaces de reconocerlos o incluso reconocerse; es justo en ese momento en que la mente se dispone a retorcerse gracias a este ejercicio de memoria ficcional y podríamos empezar a valorar el absurdo como parte inherente de nuestra “realidad”. Saltar de la mirada conservadora del archivo fotográfico familiar a la exploración de la niñez y el absurdo para establecerlo como elemento narrativo, es definitivamente en este libro una pregunta abierta hacia algo que llamaremos “la construcción de la identidad”.

Por otra parte, dice mi abuela que hay que conservar la buena postura cuando se participa en eventos sociales, porque es un momento al cual se le da demasiada importancia y de este tipo de imágenes esta lleno el libro, puede que sea un acto consciente de la autora o que realmente las imagenes de su archivo familiar están llenas de estas situaciones sociales, cosa que me llevó a pensar en esa costumbre de contratar a un fotógrafo para este tipo de actos que valía la pena recordar, claro, estoy pensando en generaciones que no tuvieron acceso directo a esto de la democratización de la fotografía y como ha ido evolucionando con la imagen digital hasta llegar al selfie. Pero probablemente el ADN de este trabajo no radique principalmente en problematizar sobre el acto social y la buena postura, o sobre la aceptación que se ejerce de acuerdo a nuestras maneras de vestir y mostrarnos ante la sociedad. Pero si puede que sea parte de las instrucciones genéticas para comprender la sangre de este cuerpo de trabajo, ademas, hay unas situaciones que evidentemente no han sido pensadas para el acto fotográfico: como ver a alguien a punto de tragar un bocado o como en la penúltima imagen, alguien tapándose la cara. Pero es solo un detalle que he decidido mencionar debido al contexto en el que se desarrollan la mayoría de las fotografías.

Algo que me parece muy valioso del libro es el uso del montaje como recurso narrativo, y como la mezcla con el archivo problematiza sobre las nociones de lo que es real o no y del significado mismo del documento y lo fotográfico. Para mi este trabajo cobra valor en el momento en que pelea con la teoría clásica de la fotografía y los constructos del documentalismo, aunque no deja de ser, según yo, un archivo documental. Con este procedimiento de apropiación se puede dialogar en el marco del <paradigma del archivo> un concepto que Benjamin Buchloh teorizó a principios de los 90 estableciendo por primera vez una clara relación entre el archivo y el arte contemporáneo, con motivo de la publicación del catalogo de la exposición Deep Storage: Collecting, Storing and Archiving in art. En esta exposición se mostraba el trabajo de una serie de autores como Gerhard Richter, Bern y Hilla Becher o Christian Boltanski, que trabajaron a partir de archivar colecciones de fotografía, entonces según Buchloh este tipo de trabajos que venían desarrollandose en el campo del arte no podrían clasificarse según las vanguardias o la teoría clásica de la fotografía y comienza a desarrollar la teoría del paradigma. Pero que pasa entonces cuando se rompe no solo con la definición de fotografía, sino con la de archivo/documento también?. 

Este giro en el arte que identificó Buchloh es definido según Ana Maria Guasch como una tercera vía para analizar el arte, separado de los otros dos paradigmas establecidos hasta el momento: la obra autentica y la multiplicidad del objeto artístico. Cuando trasladamos esto hacia el terreno de lo fotográfico, el archivo (Arkhé, que significa principio, origen) termina siendo parte inherente de su campo y deberíamos considerar el montaje o collage como una via más para analizar la imagen fotográfica, sobre todo en la contemporaneidad, donde coexisten Snapchat, Instagram, Facebook y seguramente miles de aplicaciones más, que terminan convertidas en los nuevos centros de documentación, archivo y álbumes, tanto personales como familiares.

Justo como dice Fred Ritchin en el prefacio de su libro “Después de la fotografía”: “Hemos entrado en la era digital y la era digital ha entrado en nosotros. Ya no somos quienes alguna vez fuimos. Para bien o para mal. Ya no pensamos, hablamos, leemos, escuchamos ni miramos como alguna vez lo hicimos. Ni tampoco escribimos, fotografiamos o incluso hacemos el amor de la misma manera(…) Nuestra noción de comunidad ha cambiado, como también la noción que tenemos de nosotros mismos.”

Ahora que estamos convertidos en seres virtuales pareciera que todos adoptamos la posición de hiperfotográfos, sencillamente porque la mayoría tiene acceso a este tipo de tecnología y en la red todo se vale. Pero que tiene que ver esto con el libro? Creo que cuando intentamos pensar en la imagen contemporánea y sus implicaciones, este libro es uno de esos ejemplos perfectos para introducirnos en la virtualidad de la imagen y su alcance. Aunque desconozco si el montaje se hizo de manera digital o análoga, para las generaciones virtualizadas tendrá referencia directa a aplicaciones como Snapchat, pero en este caso quiero hablar específicamente de Face Swap Live. Esta bizarra y divertida app dedicada al intercambio de caras y mascaras, como muchas otras, no son solo generan modificaciones en la manera como asumimos y tomamos fotografías hoy día, sino que disimuladamente están empezando a modificar nuestros álbumes, archivos y documentos. Esta aplicación lanzada en diciembre de 2015 llego a ser la 2da mas vendida del 2016 en la App Store, mismo año en que Snapchat se convirtió en aplicación gratuita más descargada por los usuarios de Apple; imaginar la cantidad de usurarios  de alguna de estas dos aplicaciones es una locura. Si ponemos en el buscador de Google, en la sección de imagenes el numeral #faceswap aparecen mas de 3.6 millones de resultados y eso que es solo un numeral de los muchos que utiliza la gente para compartir sus imagenes. Ahora pensemos en la cantidad de memoria modificada que se va a quedar archivada en los nuevos dispositivos y plataformas que guardan nuestros recuerdos.

Luego de divagar en estas ideas sigamos en lo que nos interesa, y para no aburrirlos, finalizo con una conclusión muy personal sobre el libro “Sangre” de Leslie Spak.

Este trabajo que navega entre la ironía de la interpretación de un archivo familiar mediante un montaje cargado de “absurdo”, se convierte en un documento que busca tal vez, convertir el asombro y el horror en una de las primeras pulsiones provocadas en el espectador o simplemente funciona como un ejercicio de catarsis; Probablemente este trabajo es un viaje en el tiempo que decide enfrentar la autora al momento de encontrar el archivo y pensar en pasar a hacer parte de él. Los rasgos de su formato y la disposición de las imagenes nos hace pensar en un filtro lleno de grietas hacia Lo Real, refiriéndome a ese vacío que se genera ante la imposibilidad de reconocimiento de lo conocido, y es precisamente esta característica la que nos hace tambalearnos frente a sus imagenes. Este libro genera un escalofrío tensionante que puede llegar a ser divertido al momento de analizar sus paginas y esto es un impacto que solo se da por la mirada, más no a partir de la reflexión, que fue lo que intente hacer acá, así que si puede busque una copia o pídaselo prestado a alguien y cuéntenos que le pareció.

Fotolibro Leslie Spak

“(…) In the right context, manipulation can reveal truths that a single image alone never could.” Errol Morris, Documentalista.

Quiero agradecer a Leslie, por crear esta traumática maravilla, y a Jon por la invitación. Intenté hacerlo lo mejor posible, fue un reto gigante lleno de aprendizaje y errores, seguramente.


Texto de Andrés Millán - Página web - andres.millan.t@gmail.com


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Datos de Publicación

Autora: Leslie Spak

Editorial: Editorial la Luminosa, 2016

ISBN: 978-987-3751-14-1

País: Perú

Medidas: 21 x 16 cm

Número de Páginas: 72 páginas. Tapa blanda.

Donde Comprar:

Editorial La luminosa

Nota 1: Este fotolibro en Colombia no se consigue, sin embargo, si quieres consultarlo contáctanos a info@dobleespacio.com

Obras Maestras

Fotolibro Obras Maestras - Antonio Peres Rio - FotolibrosEspañoles

Si quisiéramos presentar este libro en términos básicos, diríamos que “Obras Maestras” es un libro en el cual Antonio Pérez Río nos muestra a personas que dirigen sus dispositivos electrónicos de captura hacia una obra de arte, con el fin de fotografiarlas.

Sin embargo, Antonio Pérez Río no es un hombre básico. Él no podría mostrarnos solo eso. Como buen investigador, ha tardado 4 años en decantar lo que sería la forma de representar uno de los fenómenos sociales que cada vez más están afectando a la cultura y al ser humano: la mediatización de las experiencias, la enajenación del individuo y la decadencia en las formas de la apreciación de las formas de la cultura misma.

 “Obras Maestras” presenta una reflexión profunda a través de imágenes, cuyo proceso de representación se lleva a cabo en un nivel simbólico, llevando al lector a cuestionar la transformación del ser humano en un “ciborg” que pretende trillar y engullir las pinturas realizadas por los que han sido reconocidos como los más grandes espíritus artísticos de todos los siglos.

Especial afán tienen estos seres “mitad humanos-mitad gadgets”, por seleccionar obras que han sido avaladas como piezas fundamentales del arte. Acá la primera paradoja. Han sido consideradas así en parte por la  reproductibilidad y masificación de su importancia y en parte porque ya es tiempo de Redes Sociales y Post verdad.

Para no caer en suposiciones, preferí hablar con el autor, quien hizo este trabajo viajando a Paris en sus vacaciones y fotografiando dentro del Museo Louvre, Él, muy amablemente ha respondido a nuestras preguntas sobre el libro:

Vilena Figueira: ¿En qué momento caíste en cuenta que el trabajo estaba no solamente en las personas y las situaciones engorrosas dentro del museo, sino en la relación entre estas, las obras de arte y los dispositivos de captura?.

Antonio Pérez Río: “En un primer momento me atrajo mucho el gesto de esas personas al fotografiar, la acción de sustituir la mirada directa por la mediación que supone un dispositivo digital. Con el paso del tiempo, las pantallas fueron cogiendo más protagonismo, pues las pantallas son el centro de la realidad y, por supuesto, las obras adquieren múltiples vidas en ellas. No solo muestran diferentes versiones de la pinturas -haciendo que cualquier posible canon de “obras maestras” salte por los aires-, sino que ofrecen nuevos contextos de lectura que desactivan la intención del autor -como en la visión de la matanza de Sardanápalo bajo la supervisión de Hello Kitty o en la visión del hombre del guante de Tiziano bajo la mirada de la Pantera Rosa-, permiten mantener al usuario en una placentera sensación de juego permanente -como en la visión del duque de Lennox con orejitas de conejo- o introducen el capitalismo en nuestra mirada -como en los anuncios que se suceden en tiempo real mientras fotografían con aplicaciones gratuitas, aunque eso suponga que el pobre Marsias esté esperando a ser desollado mientras nos asalta la publicidad de una película-. Las pantallas muestran cómo miramos y, también, cómo las fuerzas del mercado quieren que miremos. Por eso las protagonistas de las fotografías no son las personas, sino las obras y los dispositivos digitales, pues en ese encuentro se produce una fricción que me atrae poderosamente”. 

VF: Es innegable tu proceso de acercamiento físico al objeto y al sujeto. ¿Cómo fue ese proceso de aproximación a tu tema de investigación visual?.

APR: "Hay dos aproximaciones: una intelectual y otra física. Pasé un año escribiendo los textos del libro y profundizando en los temas a los que apuntaban mis imágenes. Este proceso transformó mi manera de plantear la escritura y de comprender lo que estaba viendo. Escribía en Madrid y fotografiaba en Paris, recorriendo el museo e infiltrándome en los grupos de turistas. Los visitantes del museo estaban demasiado ocupados tomando fotografías como para fijarse en otra persona que estaba detrás de ellos haciendo, aparentemente, lo mismo. No obstante, si percibía que alguna persona se sentía incómoda, no por el hecho de fotografiar, sino por mi extrema cercanía, me alejaba, pues no me gusta intimidar ni incomodar. Y si percibía una mirada de extrañeza, me hacía el despistado, que es algo que, desde pequeño, se me da muy bien” ...

“En cuanto a la técnica fotográfica, las fotografías están tomadas con una cámara réflex full frame, pues necesitaba una cámara de enfoque extremadamente rápido: el gesto de tomar una foto de una obra con un móvil dura, en muchas ocasiones, décimas de segundo, y ese era el momento que tenía que aprovechar para enfocar y fotografiar la pantalla del visitante en primer plano y componer con las formas y los colores del fondo. No bastaba con tomar una foto, sino con conseguir fotografías que muestren diferentes capas de lectura a un lector inteligente y que generen una experiencia estética en él. El tamaño del sensor de esta cámara también me permitía desenfocar el fondo de las imágenes, pues una premisa del trabajo es que las obras sólo viven en las pantallas y todo lo que no está en ellas es cada vez menos importante, se convierte en periferia, en un mero decorado.  Además, necesitaba lentes muy luminosas dada la escasa iluminación de las salas del museo. Por eso casi todas las fotografías están tomadas con un 35 mm 1.4 o un 50 mm. 1.4. Hay artistas a los que no le gusta hablar de la técnica. A mí no me importa: es parte del juego. Otra parte importante de la técnica era llevar calzado cómodo y snacks. Cada jornada en el museo caminaba en su interior entre 12 y 18 kilómetros. No me interesaba escenificar las fotografías, sino que fueran los visitantes y sus usos de la fotografía los que me guiaran en el proceso”.

VF: Spottorno y Foncuberta se mencionan en la hoja de presentación  en tu libro pero no logro descifrar el papel que ellos han jugado.

APR: “Jajaja…. En el libro hay varios guiños para que el lector atento vaya comprendiendo que el contenido del libro quizás no sea lo que él espera. En este caso, se trata de una pequeña broma que utiliza dos licencias eclesiásticas que se empleaban para autorizar los textos canónicos: el “nihil obstat” que otorgaba el censor y el “imprimatur” que firmaba el obispo. Hemos incluido ambas licencias, firmadas por Spottorno como censor y por Fontcuberta como obispo, autoridades de una iglesia imaginaria de la que mi obra, de forma también imaginaria, también forma parte. Carlos Spottorno es un referente a la hora de utilizar dispositivos aparentemente ortodoxos para incluir un contenido que subvierte su sentido, como hizo en The Pigs al plagiar el diseño de The Economist o en Wealth Management al imitar el formato de los folletos de la banca privada. Con “Obras Maestras” me apropio del formato clásico de los libros de “grandes éxitos” de los museos -imitando concretamente el diseño de un libro de 1951- para introducir un contenido que hace saltar por los aires el sentido de este tipo de libros. Respecto a Joan Fontcuberta, me interesa mucho el análisis que hace sobre los usos de la fotografía y sus obras, divertidas e inteligentes, son una especie de caballos de Troya que destruyen nuestras presunciones sobre la relación entre imagen y realidad. La huella de Fontcuberta se percibe en los textos, que son una parte fundamental del libro. Les pedimos permiso a ambos para incluir su firma y, como tienen sentido del humor, aceptaron. Y, de este modo, salvaron mi alma fotográfica para siempre”.  

A Antonio Pérez Río le conocí en Cali, Colombia, el día en que nos dio una charla sobre su obra. Enseguida que terminó, me acerqué y compré uno de los pocos ejemplares que tenía allí. Como coleccionista de libros, este lo voy a atesorar no solamente por la agudeza en su reflexión, sino porque estoy segura de que será un hit por una segunda paradoja que deberá cumplirse. En eso no creo que me equivoque.

Esa segunda paradoja que creo se cumplirá, es que este libro con seguridad será vendido en la tienda de recuerdos del mismísimo Louvre. Así se cerrará este acto irónico y reflexivo sobre el fenómeno de masas, el consumo y la circulación de las imágenes. Reposará en los anaqueles como un Caballo de Troya a punto de abrir las puertas.

El libro se presentó oficialmente este miércoles 10 de octubre, a las 8 de la noche en la Escuela LENS, en Madrid, España.


Texto de VILENA FIGUEIRA - Página web - vilenafigueira@yahoo.es


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Datos de Publicación

Autor: Antonio Pérez Río

Editorial: LENS Books

Diseño: Underbau

Traducción: Juana Adcock y Sophie Hugues

Preimpresión: Eduardo Nave

Impresión: Artes Gráficas Palermo

ISBN: 978-84-09-02911-2

País: España

Medidas: 17,5 x 24,3 cm

Número de Páginas: 120 páginas. 65 fotografías, Tapa dura. Encuadernación holandesa.

Donde Comprar:

Página oficial: Click acá

Nota 1: Si deseas consultar este fotolibro contáctanos a info@dobleespacio.com

Zurumbático

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"Había perdido en la espera la fuerza de los muslos, la dureza de los senos, el hábito de la ternura, pero conservaba intacta la locura del corazón". - Cien años de soledad

El fotógrafo Venezolano Luis Cobelo hace una alusión visual a la obra mundialmente conocida Cien años de soledad  desde su propio ojo, como bien nos lo insinúa desde el principio el título de su trabajo; Zurumbático es concebido luego de una visita al pueblo originario de García Márquez, Aracataca, donde Luis decide embarcar un viaje fantástico para descubrir la magia y el misticismo de un territorio metafórico del Caribe al que García Márquez bautizó como Macondo.

Una imagen aérea que nos contextualiza, un mapa que nos invita a ser parte de esta travesía excepcional, un hombre que ahoga sus penas, un abrazo frío a un hielo, una sombra misteriosa, un gallo invencible, una máquina del tiempo, corrientes indescifrables y peces de oro, una mariposa amarilla que representa el amor, un hombre marcado y una mirada que hace un llamado.  De principio a fin este libro es un viaje maravilloso conformado por imágenes que evocan esa esencia misteriosa y enigmática de la obra original de García Márquez. Esto es posible gracias a una narrativa que roza el surrealismo en una suerte de proceso onírico a través de un lenguaje visual icónico que transmite una sensación de magnetismo. Las fotografías de este libro logran conmover a tal punto de sentir una profunda conexión con cada uno de los elementos que Luis retrata:  amor, soledad, esperanza, locura y melancolía, entre otros.

El color, la luz y todos los matices de cada fotografía, están vinculados a la naturaleza imprevisible del ser humano, a su espontaneidad, a la magia de los rincones olvidados, cada foto tiene una intensidad que la convierte en una historia atemporal con encanto contemporáneo. Se logra ver fantasía en situaciones comunes. Se logra ver el realismo mágico que te deja intrigado y con ganas de más.

La palabra Zurumbático sale de una de las tantas historias del libro. Según Luis, es alguien que comete tonterías, que está como atontado, aturdido, sombrío, melancólico, enigmático, medio borracho, medio loco y con mal temperamento, estos adjetivos definen ese mar de emociones del fotógrafo venezolano en medio del proceso de la creación de este libro que está marcado por una serie de acontecimientos en su vida: la muerte de su madre, una decepción amorosa, dar luz a este proyecto, entre otras, hacen que este trabajo haya germinado desde un lugar adolorido pero feliz. Desde la catarsis para curar heridas, para auto explorarse, reinventarse, para fortalecerse y seguir adelante.

De esta manera logró conectar el concepto del libro con toda la esencia latinoamericana, esta esencia que García Márquez cuenta al mostrar un pueblo marginado que se levanta después de una masacre, que es capaz de seguir siendo feliz a pesar de las heridas. Que es capaz de recuperarse y ver la cara más amable de las cosas. Así es como Zurumbático también nos invita a  olvidarnos un poco de las penas, a sentir una conexión con nuestro entorno e invadirnos de un sentimiento de amor hacia todo lo que debemos superar, Zurumbático es una celebración a la vida y a la muerte. Zurumbático es América latina invitándonos a llenarnos una y otra vez de esa magia que nos caracteriza en medio de los afanes y tristezas cotidianas. Todo puede ser llevadero cuando algo nos inspira; este libro ratifica que Latinoamérica sigue siendo la sal de la tierra, la fiesta del mundo.

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Una de las cosas más valiosas de la fotografía son sus infinitas interpretaciones; este libro cuenta con esta capacidad, las exageraciones, elementos fantásticos, los detalles demasiado subrayados y composiciones, pueden dejar sorprendido tanto a aquel que haya leído el libro de García Márquez como al que no. Es un libro para todos que construye el camino para que el lector recorra los pasos de los personajes, para que se transporte sensitivamente a ese lugar que inspiró esta historia.

Adicional a esto, el concepto de Zurumbático es tan amplio que permite llevar la obra a múltiples formatos como instalaciones, performance, tortas, piñatas, camisetas y hasta un video musical. Es interesante ver como el libro no se queda solo en objeto si no que trasciende a un plano multifacético que te dan ganas de explorar cada vez mas y mas. La imagen de la boca con los pescaditos de oro, se logra convertir en un icono de identidad, una imagen referencial de la obra que queda posicionada asertivamente en la mente del lector y ni hablar de la canción que es toda una oda a la fiesta latinoamericana. Es así que después de repasar tanto esta obra en todo su conjunto, Zurumbático  se ha convertido para mí en un estado, y es que quien no ha sido un Zurumbático alguna vez? o tal vez muchos vivimos siendo siempre unos Zurumbáticos de la vida, del baile, del amor ….

Y me pregunto qué viene ahora? estoy esperando con ansias ver con que nos va a sorprender Luis que al parecer es una caja llena de sorpresas.


Texto de Paula Thomas - Página Web - Instagram - contacto.paulathomas@gmail.com


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Datos de Publicación

Autor: Luis Cobelo

Editorial: Luis Cobelo

ISBN: 978-84-942245-7-7

País: Venezuela

Editor: Luis Cobelo.

Diseño: Jaime Narváez

Impresión: Grafilur

Medidas: 24 x 30 cm

Número de Páginas: 104 / Tapa Dura

Textos: Luis Cobelo

Donde Comprar:

Página oficial: Click acá

Nota 1: En el mes de Noviembre de 2018 el autor visitará Colombia y será posible adquirirlo directamente con él.

Nota 2: Si deseas consultar este fotolibro contáctanos a info@dobleespacio.com