Popular Mechanics

Popular Mechanics - Fotolibro Colombiano

Hay una mujer que toma la misma ruta de bus en la que voy camino al trabajo por las mañanas. La he visto varias veces. Se sube en el mismo lugar y generalmente tiene suerte porque encuentra puesto disponible. Lleva ropa de oficinista. Aprovecha el trayecto hasta el centro para maquillarse. Yo siempre me quedo viéndola, me sorprende su destreza: en medio del movimiento del bus ella se maquilla las pestañas, las cejas, delinea sus labios y los pinta. Es increíble. Algunas veces va hablando por teléfono. Una de esas mañanas se sentó a mi lado, inició su ritual de belleza mientras hablaba por el manoslibres de su celular. Con voz afectada decía que era todo muy impresionante, le daba la razón a su interlocutora (creo que era mujer), le repetía varias veces, “¿viste esos pobres niños?”

Me quedé pensando en su indignación, en lo afectada que aparentemente estaba, en esos “pobres niños” de los que hablaba. Parecía haber visto muchas veces con detalle y con insistencia eso de lo que hablaba. En ese momento, en el bus, al hablar con su amiga seguramente lo veía de nuevo en su mente. Cada niño, cada pobre niño. No pude evitar seguir escuchando la conversación y logré entender que se refería a imágenes de niños sirios que se habían difundido en los días anteriores. Esos pobres niños sirios.

Popular Mechanics - Fotolibros Colombianos

Seguro vio todo eso en el noticiero de la noche, o repetido una y otra vez en su Facebook. Estoy segura de que no era la única noticia del día, no creo que no haya visto más imágenes que esas. Pero ella solo hablaba de esas en Siria.

Ella y yo vivimos en el Cauca, el departamento con más líderes sociales asesinados, uno de los territorios más golpeados por la guerra, el narcotráfico, el extractivismo, el desarrollo. Ella elige (¿elige?) impresionarse por las imágenes sirias, ella no ve por las ventanas del bus.

Pensé en esa anécdota cuando me invitaron a escribir sobre Popular Mechanics. Es curioso que haya recordado eso. Cuando me pasa me pregunto por qué no escribo más sobre esas cosas que veo y escucho todos los días. Con las imágenes me gusta dejar que abran preguntas y puertas que no imagino y que me conecten con otras cosas que llevo en la memoria. Me gusta el juego de dejarme llevar por las ideas. Tengo una edición, la llevo conmigo para poder escribir y la muestro a la gente que me rodea, sus ideas también me ponen a pensar.

Popular Mechanics - Fotolibros Colombianos

Un día, en un descansito del trabajo, le paso Popular Mechanics a una amiga. Lo ve rápido y creo que en desorden. Luego lo ve con calma y se impresiona. Le pasa la mano, como que le gusta la textura, como que busca algún relieve. Quiere saber quién es el autor. Le contesto que Agustín Zuluaga, un paisa. Se queda pensando, me dice que imaginó que tal vez era de algún árabe, o, poniéndose técnica, de alguien de Oriente medio, o de un inmigrante en Europa. No habría imaginado que podría ser idea de un paisa.

¿Por qué alguien en Colombia haría un librito con imágenes tan familiares pero tan extranjeras?

He visto varias veces el fanzine, (alguien me corrigió cuando dije librito). La primera vez que lo vi me llamó la atención, yo también quedé curiosa con la textura del papel, tan suavecita. Recuerdo el nombre de la revista pero en español Mecánica popular. Mi abuelo tenía muchos ejemplares. Cuando lo abro, recuerdo mi primera impresión, un poco desubicada, como que no sabía para donde iba, esas imágenes tan anódinas, esas caritas “color piel” y los cabellos rubios… Noto los textos tachados, pero siempre paso rápido, y de pronto, las imágenes de Oriente medio. Los niños armados, los niños trabajando, los niños enjaulados, los niños morenos y las muñecas rubias, los niños muertos. Los pobres niños. Y luego todo rojo.

Popular Mechanics - Fotolibros Colombianos

No puedo evitar recordar a la mujer que se sube a mi bus todas las mañanas, estaba tan afectada por los pobres niños sirios de las imágenes. ¿Qué pensaría ella de Popular mechanics?, ¿también serán niños sirios?

A mí este fanzine me hace pensar en la mecánica de la guerra, de la violencia, en el consumo masivo de esas imágenes. Bueno, el consumo y la re-producción, porque nunca están separados. Debe ser ese el mensaje. Ese cambio, de los niños rubios y las instrucciones para armar trenes (ahí sí todo en español) a los niños árabes con armas en sus manos, es brusco pero está anunciado con el silencio del texto tachado que pareciera querer gritar. ¿Quién se va a imaginar que va a pasar de un juego de niños a una guerra? Claro, es incómodo. La idea es incomodar. Y luego reiterar en el silencio fundido a rojo.

A mí me sigue sonando la voz afectada de mi compañera de bus y su preocupación por esos pobres niños sirios, mientras se pone la pestañina y se dirige a su trabajo. La repetición de imágenes extranjeras, duras, pero que no dejamos de ver cuando se nos presentan en los medios. ¿Por qué niños árabes y no niños colombianos?, ¿qué pasaría si este fanzine terminara con los niños en la guerra de nuestro país?


MARCELA VALLEJO. - mvallejoq@gmail.com


Datos y enlaces externos sobre este fotolibro.

Datos de Publicación

Autor: Agustín Zuluaga

Autoeditado

Editorial: Libros Mojados

Número de páginas: 44.

ISBN: 978-958-48-2719-7

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