LLANO - Memoria Colectiva.

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Realizar un proyecto fotográfico conlleva en la actualidad no solo un conocimiento del quehacer técnico de la fotografía, si no que además pone a prueba la capacidad metodológica de investigación que precede a la imagen misma. Por lo tanto cuando el  soporte en el cual un fotógrafo decide exponer y circular su proyecto fotográfico es un Fotolibro esto supone un trabajo doblemente arduo si tenemos en cuenta que lo que conocemos como un Fotolibro no solo es un contenedor de imágenes, sino que conlleva una serie de decisiones editoriales y de diseño que potencializarán o por el contrario restarán fuerza a su trabajo.

Algunos proyectos fotográficos, por buenos que estos sean, no necesariamente deben culminar dentro en un Fotolibro. Sus características temáticas y sus metodologías de creación o desarrollo pueden determinar como soporte final elementos expositivos de carácter temporal o plataformas digitales, por nombrar solo algunas opciones. Por el contrario, otros proyectos fotográficos tienen en el Fotolibro su lugar idóneo, que no solo se acopla de manera formal a la naturaleza misma del proyecto fotográfico, sino que además pueden ser consideradas como una representación material del mensaje que se quiere transmitir. Este es, en mi concepto, el caso del Fotolibro LLANO de la fotógrafa Colombiana Juanita Escobar, coeditado con Musk Nolte y publicado con la Editorial Peruana KWY.

Para quienes no conocemos, o conocemos solo de manera superficial esta región del país, este LLANO establece un grado de conexión e intimidad que se habla desde el paisaje, desde sus ríos, desde sus casas, desde sus canciones, desde los amores, desde la sangre y el agua, desde la piedra, desde el árbol, desde el baile, desde la lluvia, desde las polvaredas, desde el trabajo, desde las mujeres, desde la noche y desde el caballo.

 

No es casualidad que la primera imagen de este Fotolibro sea un caballo. O que su presencia a lo largo del proyecto se torne determinante. La misma Juanita Escobar lo alude como símbolo dentro del texto que es parte del Fotolibro. Para mi como lector su presencia inicial es una declaración honesta de lo que ha sido el viaje de Juanita y lo que será para quienes intentemos adentrarnos en las paginas de este Fotolibro como ella lo hizo dentro del llano. Su viaje, a igual que nuestra lectura, será a lomo de caballo. Será él quien marque el ritmo de lectura, desde el galopar inicial de la mañana hasta la quietud de la noche.

La edición y secuenciación de las imágenes trasmiten un movimiento continuo. Incluso en aquellas imágenes que se muestran de manera inicial en espacios íntimos de quietud y de reposo se siente siempre la evocación de una mente o de un corazón en otro lugar. ¿A esto es lo que refiere Juanita al momento de hablar de ser errante?. Tal vez si o tal vez no. Sin embargo, cada persona que es retratada me lleva a otro lugar y a otra historia. Ninguna se erige como personaje principal, ni tampoco intenta sobresalir por encima de los demás. En este punto intento imaginar las conversaciones que ha compartido Juanita con cada uno de ellos. La imagen fotográfica habla del grado de confianza que existe entre ellos, de esa que solo se logra a través del tiempo y de la continua convivencia. Diez años no son pocos. Esto se devela para mi no como una anécdota sino como una metodología de trabajo. Los retratos que se encuentran a lo largo del Fotolibro difícilmente podrían ser logrados por aquellos fotógrafos que visitan comunidades por tan solo un par de días y simulan escuchar sus historias con la única intención de lograr una fotografía, una especie de extractivismo visual muy común en estos días.

Este factor del tiempo y ritmo del que hablamos anteriormente, y que imaginamos a compás de caballo, tienen características opuestas en dos tipos de fotografías: aquellas realizadas en el inmenso exterior de la llanura y aquellas realizadas en espacios de carácter introspectivo al interior de las viviendas. En las fotografías realizadas en exteriores la acción precede a la imagen fotográfica y se devela como una documentación cultural del llanero, su trabajo y sus costumbres de las que tanto hemos escuchado en sus coplas Juanita las convierte en imagen, y por primera vez se sienten como propias y no como expedicionarias. Así mismo, las imágenes realizadas al interior de las viviendas funcionan como pausas y silencios. En este punto parece ser la imagen la que precede a la acción. Tengo la sensación de que aquella mujer vestida de novia está apunto de contarme la historia de su boda. La que tal vez nunca se realizó.

Para referirme al libro como objeto intento imaginarme de nuevo sobre el caballo y entonces entiendo su tamaño. Que difícil sería viajar con un libro demasiado grande y pesado. Lo entiendo más con una libreta donde Juanita fue escribiendo año tras año cada aprendizaje que recibió del Casanare. Aunque no logro descifrar el color azul tanto de la portada como del lazo marcador de paginas y en ocasiones me desconecta cuando llego a la pagina donde este reposa, al transcurrir de las semanas encuentro un sentido asociado a la calma con que el Fotolibro debe ser leído. Comienzo a leerlo durante una semana pero por pocas paginas al día, casi como una referencia de cada jornada de las que se menciona en el texto del Fotolibro que van desde las cuatro a las siete de la mañana. Aquí el lazo azul me sirve como rienda del mismo libro.

A medida que avanzo en su lectura encuentro un punto de quiebre tanto en la narración como en su materialidad, un conjunto de paginas donde el gramaje del papel se aliviana y una serie de imágenes en medio de una polvareda se apodera de la situación. La acción en este punto adquiere una especie de clímax donde hombre y caballo luchan por contener/dirigir el ganado. Un claro ejemplo de cómo en un Fotolibro las decisiones de diseño deben responder a una intención especifica que el autor quiere transmitir al lector. A partir de allí las imágenes consiguientes tienen para mi una sensación aun mayor de silencio y quietud.

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Ahora al terminar el Fotolibro, e imaginar que bajo del caballo, quedo con algunas sensaciones. La primera que siempre tuve desde que conocí este proyecto fue una asociación directa del trabajo de Juanita con el trabajo de Claudia Andújar y su vida con los Yanomami. Por supuesto es una asociación subjetiva y desconozco si es un referente para Juanita. Desde lo que en principio puede parecer una anécdota como lo es que ambas abandonaron sus estudios universitarios por llevar a cabo una experiencia de vida al interior de una comunidad. Lo cual para algunos puede parecer un hecho menor, también puede ser entendido como una decisión no solo de metodología de trabajo, como hablamos anteriormente, sino una decisión a un nivel de trascendencia difícilmente percibida en estos tiempos. Invertir años y años de sus vidas para consolidar un proyecto que aunque nace desde lo fotográfico, desborda de manera generosa este ámbito e impacta a toda una comunidad. Sus trabajos se liberan rápidamente de los estereotipos fotográficos al momento de “descubrir” alguna comunidad y se integran de manera natural dentro de una construcción fotográfica vernácula.

Otra sensación con la que quedo es que me siento un completo foráneo a un territorio de mi propio país. Y en este punto el trabajo de Juanita cobra aún mas relevancia. Adquiere una dimensión asociada comúnmente a la fotografía y es la construcción de memoria colectiva, pero con una característica esencial, es escrita desde adentro, contada con acento propio y  con la necesidad urgente de ser escuchada por todo el Casanare, pero sobre todo por todos los que estamos "afuera", seamos ciudadanos o gobiernos.

JON F. ESPITIA B.


Datos y enlaces externos sobre este fotolibro.

 

Datos de Publicación

Autor: Juanita Escobar
www.juanitaescobar.com

Editorial
KWY Ediciones

Edición: Juanita Escobar y Musuk Nolte
Diseño: Underbau
Fotomecánica: Victor Garrido
Impresión: Palermo

Tapa Dura Cosida a Hilo
170 X 225 mm (Natural)
88 Páginas
ISBN: 978-612-46702-5-1

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Cali: La Cafebrería
Bogotá: Ojo Rojo Fabrica Visual - Librería NADA

Resto del mundo: juanitafotografa@gmail.com